La mora bancaria industrial se multiplicó por cinco ante el encarecimiento del crédito

El estrangulamiento de las tasas y la paralización del financiamiento privado acorralan a más de 4.200 empresas. Ocho de cada diez compañías morosas mantenían un cumplimiento intachable antes del endurecimiento monetario.
Argentina28/08/2026Salta MiningSalta Mining
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El mapa financiero del sector industrial exhibe una grieta cada vez más profunda. En apenas un año y medio, la tasa de morosidad en el crédito productivo experimentó un salto vertical al pasar del 0,7% registrado en diciembre de 2024 al 3,8% en junio de 2026. Este deterioro, detallado por el Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (UIA), deja una masa crítica de 4.231 empresas en situación irregular por un monto total de $968.000 millones.

La metamorfosis del escenario crediticio responde directamente al cambio de velocidad en la política monetaria. Tras un vigoroso rebote pos-2023, la expansión real de los fondos prestables —que había crecido un 106%— quedó prácticamente paralizada a partir de mediados de 2025, registrando un avance insignificante del 0,2% en los once meses posteriores. El encarecimiento de los encajes y los picos en las tasas de interés —que en adelantos en cuenta corriente tocaron un techo nominal del 190% anual— terminaron por sofocar la capacidad de pago del entramado fabril.

El rasgo más revelador de este proceso es la velocidad del colapso: el 80% de los deudores industriales actuales registraba una conducta de pago intachable hasta 2024. El flujo mensual de firmas que cayeron en el incumplimiento trepó de 174 a 442 en el período analizado.

La brecha operativa también se tradujo en una asimetría por escala y moneda; mientras el crédito en pesos cayó un 14,9% real para las grandes corporaciones, las pequeñas y medianas empresas apenas lograron una expansión del 3,4%, quedando atrapadas en el alto costo financiero local. Para capear el temporal, las firmas de mayor envergadura volcaron su estructura de deuda hacia el financiamiento en dólares —que creció sobre el 30% real—, una vía de escape vedada para el grueso del universo pyme.

El problema trasciende a las firmas endeudadas

El incremento de la cartera irregular provocó un endurecimiento generalizado de los requisitos bancarios, contagiando a compañías con balances saneados. De acuerdo con el relevamiento de la UIA para el tercer trimestre de 2026, el 47% de los establecimientos industriales reporta demoras en sus compromisos, encabezados por obligaciones impositivas (34%), proveedores (32%) y vencimientos bancarios (25%).

A nivel regional, el informe expone la fragilidad estructural del sistema local. Con una morosidad del sistema bancario que alcanzó el 7,3% —la más alta de Latinoamérica según Felaban—, el financiamiento al sector privado representa apenas un 13% del PBI argentino, una cifra irrelevante frente al 47,3% del promedio regional, el 75% de Brasil o el 100% de Chile. A este cuadro se suma una mochila fiscal donde la suma de tributos nacionales, provinciales y municipales encarece más de un 18% el costo de cualquier crédito productivo.

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