POSCO consolida su apuesta por el litio argentino con la inauguración de la Planta II de Sal de Oro

Con una inversión acumulada superior a los U$S 2.000 millones, la compañía surcoreana amplía su desarrollo en la Puna y profundiza una estrategia que integra extracción, procesamiento y exportación de litio desde Salta hacia los mercados internacionales. 
Salta06/10/2026Salta MiningSalta Mining
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La industria del litio en Salta sumó un nuevo capítulo con la inauguración de la Planta II del Proyecto Sal de Oro, impulsado por POSCO Argentina, uno de los desarrollos que en los últimos años modificó el mapa productivo de la Puna y consolidó a la provincia como uno de los principales polos de inversión minera de la Argentina.

La puesta en marcha de esta nueva etapa representa, además, la continuidad de una inversión que ya supera los U$S 2.000 millones, una magnitud que permite dimensionar el peso que adquirió el proyecto dentro de la nueva economía minera argentina.

La historia reciente del litio en Salta no puede contarse sin mencionar a POSCO. El gigante industrial surcoreano, uno de los principales productores de acero del mundo y un actor estratégico en la fabricación de materiales vinculados a las baterías, decidió avanzar sobre el potencial de los salares de la Puna con una mirada que excede la simple extracción del recurso.

El modelo desarrollado por la compañía apunta a integrar distintas etapas de la cadena productiva, desde la obtención de litio a partir de las salmueras hasta su procesamiento y posterior exportación, incorporando valor en territorio argentino.

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De la Puna a los mercados globales

El Proyecto Sal de Oro se desarrolla en el área de frontera entre Salta y Catamarca, en plena Puna, una región que durante décadas tuvo una participación limitada dentro de la estructura económica nacional y que hoy concentra algunas de las inversiones mineras más importantes del país.

La presencia de POSCO forma parte de ese proceso de transformación productiva. La construcción y ampliación de plantas, la contratación de servicios, la generación de empleo y la demanda de proveedores forman parte de un entramado económico que comienza a extenderse más allá de los límites de los propios yacimientos.

La inauguración de la Planta II vuelve a poner en primer plano una discusión central para el desarrollo minero argentino: cómo transformar los recursos naturales de la Puna en actividad económica, empleo, proveedores y exportaciones de manera sostenida.

En ese punto, el desafío no pasa solamente por aumentar los volúmenes de producción. También por consolidar capacidades industriales, servicios especializados y proveedores locales capaces de acompañar proyectos que requieren inversiones de largo plazo y estándares tecnológicos cada vez más exigentes.

Una inversión que cambia la escala

Los más de U$S 2.000 millones comprometidos por POSCO permiten observar la magnitud de la apuesta realizada por la compañía surcoreana en la Argentina. El desarrollo de Sal de Oro está vinculado con una estrategia industrial global de POSCO orientada a garantizar el acceso a materias primas necesarias para la fabricación de materiales destinados a baterías.

Esa integración explica, en buena medida, el interés de la compañía por avanzar sobre el litio argentino y por construir una estructura productiva que conecte directamente la Puna con los mercados internacionales.

Para Salta, el proyecto representa también una señal sobre el tipo de minería que puede desarrollarse en la provincia: operaciones de gran escala, capital intensivas, orientadas a la exportación y vinculadas con cadenas industriales internacionales.

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