Exploración minera en La Rioja: etapas, riesgos y decisiones estratégicas

Con siete proyectos en marcha durante 2025, la provincia avanza en la generación de conocimiento geológico y empleo local en el interior.

La Rioja22/01/2026Salta MiningSalta Mining
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Los ritmos del desarrollo minero no son homogéneos y dependen, en gran medida, de la realidad de cada territorio. En materia de políticas productivas, asumir que una misma herramienta puede aplicarse de forma indistinta en todas las provincias implica desconocer las distintas etapas que atraviesa cada proceso. La minería, lejos de ser un fenómeno inmediato, se construye en el tiempo y requiere instrumentos que acompañen ese recorrido, no que lo desfasen.

El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) fue diseñado para proyectos que ya transitan fases avanzadas, con recursos comprobados, definiciones técnicas consolidadas y decisiones de inversión prácticamente tomadas. Se trata de un esquema orientado a emprendimientos de gran escala, donde el mayor riesgo ya quedó atrás y el incentivo funciona como un estímulo final para concretar desarrollos de alto volumen de capital.

La situación de La Rioja es sustancialmente diferente. La provincia se encuentra en una etapa inicial, donde la exploración y la prospección constituyen el corazón de la actividad minera. En ese estadio, las certezas son limitadas y el riesgo es elevado: se invierte sin garantías de hallazgos, se trabaja sobre modelos geológicos preliminares y se asume la posibilidad concreta de no obtener resultados económicos. Aplicar un régimen concebido para la fase final del ciclo minero a un territorio que recién comienza equivale a superponer tiempos que no coinciden.

Por eso, el debate no debería centrarse en la adhesión o no a un régimen específico, ni en simplificar la discusión a una postura a favor o en contra de la minería. La cuestión de fondo es qué herramientas necesita hoy La Rioja para construir una actividad minera viable en el futuro. En ese sentido, el foco debe estar puesto en fortalecer la exploración, compartir el riesgo y generar condiciones que permitan transformar el potencial geológico en información concreta y verificable.

Esa estrategia ya comenzó a materializarse. A lo largo de 2025 se desarrollaron siete proyectos de exploración y prospección minera que abarcaron aproximadamente 23.800 hectáreas. Estas iniciativas tuvieron impacto directo en localidades del interior provincial como Jagüé, Vinchina, Villa Castelli, Villa Unión y Guandacol, donde la actividad minera empezó a traducirse en movimiento económico, generación de empleo local y mayor presencia del Estado en zonas históricamente relegadas.

Las provincias con una larga trayectoria minera exhiben hoy proyectos maduros que acceden naturalmente a esquemas de incentivos para grandes inversiones. Sin embargo, esos escenarios no surgieron de decisiones apresuradas ni de marcos normativos aislados, sino de procesos largos, acumulativos y sostenidos a lo largo de décadas. Comparar esas realidades con la de La Rioja sin considerar los recorridos previos implica desconocer cómo se construye el desarrollo productivo.

La Rioja tomó la decisión de iniciar su propio camino, ajustado a su realidad territorial, productiva y social. Eligió sentar bases firmes para un desarrollo minero futuro, apoyándose en una planificación gradual y estratégica. En ese proceso, resulta clave el aporte de distintos sectores que participan activamente con conocimiento técnico, formación profesional y acompañamiento científico, integrándose a una política pública que concibe la minería como un proceso ordenado y progresivo. En desarrollo, avanzar no siempre significa acelerar, sino saber cuándo y cómo dar cada paso.

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