Del boom a la sobriedad: qué pasará con el petróleo, el cobre, el oro y los alimentos en 2026

Según el semanario británico The Economist advierte que, tras años de precios volátiles y shocks globales, el mercado de materias primas podría ingresar en una etapa de “sobriedad”. El oro seguiría en alza como refugio y el cobre será clave para definir si el sector evita una deriva deflacionaria.

Mundo29/12/2025Salta MiningSalta Mining
COBRE
Mercados mundiales

Desde 2020, los mercados de materias primas atravesaron una etapa de fuerte volatilidad, impulsada por la pandemia, las tensiones comerciales, la guerra, las sanciones internacionales y decisiones políticas de alto impacto. Ese ciclo de sobresaltos podría comenzar a cerrarse en 2026, con un escenario marcado por precios más bajos y una demanda moderada, según un reciente análisis del semanario británico especializado en economía global.

El informe sostiene que las materias primas tenderán a agruparse en tres grandes categorías, con dinámicas muy distintas entre sí.

El primer grupo estará integrado por los combustibles y los alimentos, cuya demanda seguiría contenida. Los aranceles impulsados por Estados Unidos afectarían el crecimiento del PBI global, mientras que China continuaría atravesando dificultades económicas. Del lado de la oferta, en cambio, el panorama es de abundancia. La producción de gas natural alcanza niveles récord, con nuevos proyectos en Estados Unidos, Qatar y otros países, justo cuando el cambio climático reduce la probabilidad de inviernos extremos. A esto se suman cosechas excepcionales de trigo, maíz y soja en 2025, que elevaron las reservas mundiales.

El caso más emblemático es el petróleo crudo. Salvo un escenario extremo —como un bloqueo total al petróleo ruso por parte de Estados Unidos, considerado poco probable— el mundo enfrentará un exceso de oferta. Los países del Golfo continúan recuperando producción recortada en años anteriores, mientras Washington busca mantener bajos los precios del combustible de cara a las elecciones legislativas de medio término. La incógnita será si los valores caen tanto como para reactivar la demanda mediante compras oportunistas.

El segundo grupo está dominado por el oro, que mantiene una demanda elevada. La incertidumbre política, las crisis geopolíticas, los shocks comerciales y la expectativa de recortes en las tasas de interés estadounidenses impulsaron una fuerte búsqueda de activos de refugio. Tras superar los US$ 4.000 la onza en 2025, el metal amarillo podría alcanzar los US$ 4.500, sostenido por la inflación en Estados Unidos y la inestabilidad global. Tanto inversores minoristas como bancos centrales seguirán reforzando sus reservas. La plata, también muy demandada, acompañará esta tendencia.

El tercer grupo, el de los metales industriales, será determinante para el rumbo general del sector. Aquí el protagonista es el cobre, tradicional termómetro de la economía mundial. En 2025 alcanzó máximos históricos tras el anuncio de aranceles del 50% a las importaciones, aunque luego mostró fuertes oscilaciones. En 2026 seguirá expuesto a fuerzas contrapuestas: el impacto de los aranceles y un dólar fuerte podrían enfriar la demanda, pero los recortes de tasas, el avance de los vehículos eléctricos y eventuales interrupciones en la oferta podrían impulsar los precios.

En este contexto, los inversores apuestan a que el cobre sea el factor que ayude a amortiguar la “resaca” de las materias primas. De su desempeño dependerá, en gran medida, si el sector logra estabilizarse o si ingresa en una nueva etapa de precios deprimidos a escala global.

Fuentes: The Economist / La Nación

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