
La crisis en Venezuela impulsa el precio del oro y la plata en medio de la volatilidad global
El recrudecimiento del riesgo político lleva a los inversores a refugiarse en metales preciosos, que alcanzan niveles clave al inicio de 2026.










Bajo el hielo de Groenlandia se concentran tierras raras y minerales estratégicos clave para la transición energética y la industria militar. Ese potencial explica el creciente interés de Estados Unidos y vuelve a la isla un punto neurálgico de la geopolítica del siglo XXI.
Mundo12/01/2026














Groenlandia dejó de ser una periferia congelada para convertirse en uno de los territorios más observados del planeta. Con apenas 57.000 habitantes y más de 2,2 millones de kilómetros cuadrados —en su mayoría cubiertos de hielo—, la isla concentra un recurso escaso y decisivo: minerales críticos indispensables para la economía tecnológica, la defensa y la transición energética global.






Tierras raras como neodimio, terbio y escandio, además de otros minerales estratégicos, ubican a Groenlandia en el radar de las grandes potencias. Estos insumos son esenciales para la fabricación de turbinas eólicas, vehículos eléctricos, misiles guiados, radares y sistemas de comunicación avanzada. En un mundo que busca reducir su dependencia de China —principal productor y procesador global—, cualquier territorio con reservas alternativas adquiere un valor geopolítico inmediato.
Sin embargo, entre el potencial geológico y la explotación real se abre una brecha profunda. Groenlandia carece de infraestructura básica para una minería a gran escala: no hay rutas terrestres que conecten los asentamientos, la red eléctrica es limitada y el clima extremo reduce la actividad productiva a pocos meses al año. Además, muchos yacimientos aparecen asociados al uranio, lo que eleva los costos, los controles ambientales y la resistencia social.
La irrupción de Groenlandia como proveedor de minerales críticos abre nuevas oportunidades en el desarrollo de tecnologías sostenibles, materiales avanzados y soluciones de trazabilidad para la cadena de suministro. Startups orientadas a la IA, automatización y sostenibilidad tienen espacio para innovar en extracción responsable, monitoreo ambiental y comercio digital asociado a estos minerales.
Especialistas coinciden en que poner en marcha una mina rentable en Groenlandia requiere inversiones de miles de millones de dólares y más de una década de desarrollo. Esa realidad explica por qué, pese a décadas de exploración, la isla aún no logró consolidar una industria extractiva de peso. El botín existe, pero no es inmediato ni sencillo de capturar.
A estas limitaciones técnicas se suma un factor decisivo: la memoria ambiental. La sociedad groenlandesa mantiene un fuerte rechazo a experiencias extractivas del pasado que dejaron contaminación persistente en ecosistemas extremadamente frágiles. Hoy, la minería solo resulta socialmente aceptable si garantiza control local, beneficios directos y estándares ambientales estrictos. El caso del yacimiento de Kvanefjeld, uno de los mayores depósitos de tierras raras y uranio del mundo, sintetiza esa tensión. Su freno por razones ambientales derivó en un costoso arbitraje internacional y dejó en evidencia el choque entre intereses globales y decisiones locales.
Groenlandia alberga enormes depósitos de tierras raras, metales preciosos y minerales estratégicos esenciales para la transición energética. Destacan reservas significativas de neodimio, praseodimio, disprosio y terbio, elementos clave en baterías, turbinas eólicas y electrónica avanzada. Además, se calcula que la isla podría aportar hasta el 18% de las reservas globales de estos minerales para 2030.
En este contexto emerge con fuerza el interés de Estados Unidos. Groenlandia pertenece al Reino de Dinamarca, pero goza de una amplia autonomía y controla sus recursos naturales. Para Washington, la isla representa mucho más que minerales, es una pieza clave de seguridad en el Ártico. Ubicada entre el Atlántico Norte y el océano Ártico, su posición es estratégica frente a la apertura de nuevas rutas marítimas producto del deshielo y ante la creciente presencia de Rusia y China en la región.
La reiterada intención de Donald Trump de “adquirir” Groenlandia —aun a costa de tensar vínculos con un aliado de la OTAN— expuso una lógica cruda, el retorno de la geografía y del control territorial como ejes del poder global. Más allá de lo estridente de sus declaraciones, el interés estadounidense refleja una preocupación estructural, asegurar minerales críticos, bases militares y nodos logísticos en un Ártico cada vez más navegable y disputado.
Así, la isla condensa los dilemas centrales del siglo XXI: minerales críticos, transición energética, límites ambientales, alianzas en tensión y el regreso del territorio como factor decisivo del poder.





El recrudecimiento del riesgo político lleva a los inversores a refugiarse en metales preciosos, que alcanzan niveles clave al inicio de 2026.

Según el semanario británico The Economist advierte que, tras años de precios volátiles y shocks globales, el mercado de materias primas podría ingresar en una etapa de “sobriedad”. El oro seguiría en alza como refugio y el cobre será clave para definir si el sector evita una deriva deflacionaria.

Dará origen a Anglo Teck, un nuevo líder mundial en minerales críticos, con sede en Canadá, y promete beneficios económicos y estratégicos duraderos para el país.

Con proyección de 60.000 toneladas anuales, tecnología DLE y un rol central en el hub argentino, Rincón se consolida como uno de los activos clave para la transición energética.

El 4 de diciembre se celebra el día de Santa Bárbara, virgen y mártir cristiana del siglo III. Según la tradición, habría nacido en Nicomedia, cerca del mar de Mármara, hija del sátrapa rey Dióscoro, quien la encerró en una torre.

La minera logró extraer cobre en mina Johnson Camp utilizando una innovadora técnica de bio-lixiviación que reduce significativamente el consumo de agua y las emisiones de carbono.















A 50 km de Iquique, en plena Pampa del Tamarugal, la ex Oficina Salitrera se levanta como un túnel del tiempo. Fue motor económico de Chile, escenario de trabajo duro y vida comunitaria. Hoy es Patrimonio Mundial de la Unesco, testimonio vivo del auge y la caída del salitre.

El recrudecimiento del riesgo político lleva a los inversores a refugiarse en metales preciosos, que alcanzan niveles clave al inicio de 2026.

Además, durante la jornada se presentarán avances tecnológicos en equipamiento de control de sólidos y estrategias para el control del polvo en operaciones productivas.

El récord se explicó por una reducción de plazos de evaluación de entre 20% y 30% en grandes proyectos. Se agilizaron los procesos sin bajar los estándares de protección ambiental, garantizando el control de impactos desde la construcción hasta el cierre de las actividades.

Con la actividad extractiva ya representando el 10% del Producto Bruto Geográfico, el gobernador Carlos Sadir puso en marcha una nueva área estratégica y tomó juramento a José Gómez como su primer ministro.

El Director de WAX Drilling Fluids analizó la evolución de los fluidos de perforación, el control de sólidos, la reducción de la huella hídrica y el cambio cultural que atraviesa la industria minera en el NOA y en Argentina.

En un nueva transmisión en vivo, el presidente para Sudamérica de Lilac Solutions, analizó los desafíos del litio, la innovación tecnológica y la transición energética en la región.

El presidente mantuvo un encuentro con directivos de BHP y Lundin Mining, socios del proyecto Vicuña en San Juan, que apunta a explotar una de las mayores reservas de cobre, oro y plata del mundo y prevé inversiones por hasta US$ 15.000 millones.

La región concentra entre el 50% y el 60% de las reservas globales conocidas de litio, más del 40% del cobre y volúmenes crecientes de níquel, tierras raras, manganeso y grafito.

Bajo el hielo de Groenlandia se concentran tierras raras y minerales estratégicos clave para la transición energética y la industria militar. Ese potencial explica el creciente interés de Estados Unidos y vuelve a la isla un punto neurálgico de la geopolítica del siglo XXI.



