






Paraguay, de ser un país sin gas a convertirse en un centro logístico energético









Paraguay busca convertirse en un hub energético regional y abre nuevas puertas al gas de Vaca Muerta
La agenda energética del Cono Sur dio un paso significativo con la firma del memorando de entendimiento entre Argentina y Paraguay para avanzar en el Gasoducto Bioceánico, una obra que podría redefinir el mapa de la logística energética regional y abrir una nueva ruta de exportación para el gas de Vaca Muerta. El acuerdo se concretó durante la última Cumbre del Mercosur, donde los presidentes Santiago Peña y Javier Milei sellaron el compromiso de avanzar en los estudios de factibilidad técnica y económica del proyecto.
Del gasoducto boliviano al corredor chaqueño
El Gasoducto Bioceánico plantea una alternativa concreta al tradicional paso del gas argentino por Bolivia. Si la obra se concreta, Vaca Muerta dejará de depender del sistema boliviano para acceder al mercado brasileño, reconfigurando así las rutas energéticas del subcontinente. El proyecto contempla un ducto que uniría Pozo Hondo (Salta) con Carmelo Peralta, en la frontera paraguaya con Mato Grosso do Sul, aprovechando el mismo trazado del Corredor Vial Bioceánico, que recorre 532 kilómetros del Chaco paraguayo.




La inversión estimada ronda los 10.000 millones de dólares, una cifra que evidencia la magnitud de la obra. En su primera etapa, el gasoducto tendrá capacidad para transportar 10 millones de metros cúbicos diarios, aunque podría escalar a 30 millones en una fase posterior, acompañando la expansión de la producción neuquina.
Paraguay
Paraguay busca consolidarse como un hub de integración energética y logística en el Cono Sur. Así lo expresó su presidente, Santiago Peña, al señalar que el país guaraní es “el centro de la integración” regional. "Este corredor no solo beneficiará a Paraguay, sino también a Brasil, Argentina y permitirá finalmente acceder a los puertos del norte chileno", destacó.
La visión paraguaya es clara: dejar de ser un mero país de tránsito y transformarse en un actor clave dentro de la infraestructura energética regional. Para ello, el gobierno de Asunción ya firmó en febrero pasado un memorando similar con las autoridades del estado brasileño de Mato Grosso do Sul y la distribuidora estatal MSGÁS, abriendo un canal bilateral que complementa el acuerdo con Argentina.
El interés brasileño
En Brasil, el entusiasmo también es evidente. El gas de Vaca Muerta llega en un momento oportuno para el proceso de neoindustrialización y abastecimiento energético de las centrales termoeléctricas del sur del país. Según cálculos de MSGÁS, el gas argentino podría tener un precio de entre 8 y 10 dólares por millón de BTU, sensiblemente más competitivo que el gas boliviano, que hoy cotiza en torno a los 13 dólares.
Desde la Embajada de Brasil en Argentina, el embajador Júlio Bitelli y el segundo secretario Igor Teixeira, subrayaron en un documento oficial que el gasoducto representa un suministro "firme, accesible y seguro", alineado con las tendencias actuales de friendshoring y nearshoring, donde los países buscan proveedores estables y cercanos para reducir riesgos logísticos y geopolíticos.
Proyecto con potencial minero y energético
El Gasoducto Bioceánico no solo reconfiguraría el mercado del gas; también podría tener un fuerte impacto en el sector minero regional. La provisión estable de gas natural es clave para muchas operaciones mineras, en especial en el norte argentino y el norte de Chile, donde el abastecimiento energético condiciona proyectos de litio, cobre y oro. La posibilidad de contar con gas de Vaca Muerta a precios competitivos podría abaratar costos operativos y mejorar la sustentabilidad de estas explotaciones, muchas de las cuales hoy dependen de gasoil o energía eléctrica costosa.
Desafíos por delante
El proyecto, sin embargo, enfrenta desafíos técnicos, financieros y geopolíticos. Además de la inversión inicial, será clave definir un esquema de tarifas y contratos que asegure competitividad frente a otras alternativas energéticas. También habrá que coordinar regulaciones entre los tres países involucrados y avanzar en acuerdos de transporte y comercialización que eviten futuras tensiones.
Lo cierto es que, si avanza, el Gasoducto Bioceánico puede convertirse en uno de los grandes vectores de integración energética y productiva del Cono Sur en la próxima década, con Paraguay como nuevo articulador regional y Vaca Muerta como protagonista de un cambio de paradigma en las exportaciones energéticas argentinas.








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