Estudiar sin abandonar la Puna: dos jóvenes hacen historia al ser las primeras graduadas de la UNSa en San Antonio de los Cobres

Fátima y Mariela Carral, integrantes de la Comunidad Kolla El Desierto, completaron la Tecnicatura Universitaria Industrial Electromecánica en la extensión áulica de la Universidad Nacional de Salta. Estudiaron en su localidad y se convirtieron en las primeras graduadas de la Universidad en la Puna salteña.
Salta06/10/2026Salta MiningSalta Mining
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La historia universitaria de San Antonio de los Cobres sumó un capítulo que quedará ligado a dos nombres, Fátima y Mariela Carral. Primas, oriundas de esta localidad puneña e integrantes de la Comunidad Kolla El Desierto, recibieron sus títulos de Técnicas Universitarias Industriales Electromecánicas y se convirtieron en las primeras graduadas de la Universidad Nacional de Salta (UNSa) en la Puna salteña.

La ceremonia se realizó el martes 29 de septiembre en el Teatro Provincial de la ciudad de Salta, pero buena parte de esta historia comenzó mucho antes y lejos de la capital. Las dos cursaron la carrera en San Antonio de los Cobres, a través de la extensión áulica que la UNSa mantiene en la localidad.

Para quienes viven en la Puna, la distancia suele ser una de las principales dificultades a la hora de acceder a estudios superiores. Continuar una carrera implica, muchas veces, trasladarse a otros centros urbanos, afrontar gastos de alojamiento y transporte y alejarse de la familia y de la comunidad.

Por eso, la posibilidad de estudiar en el propio territorio no representa solamente una cuestión de comodidad. Para Fátima y Mariela significó poder proyectar una carrera universitaria sin dejar atrás su lugar de origen.

El esfuerzo de llegar hasta el título

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Mariela Carral resumió el significado de la graduación en el esfuerzo acumulado durante los años de estudio. Habló de las noches sin dormir, de las dificultades que debió atravesar y, sobre todo, del respaldo de su familia y de sus hijos.

“Mi título significa todo para mí. Estoy muy orgullosa de haber llegado a este momento”, expresó.

También destacó el papel de la Universidad en la apertura de oportunidades para los jóvenes de la Puna y consideró que la llegada de una propuesta de formación superior a San Antonio de los Cobres tuvo un impacto que alcanza a toda la comunidad.

Su mensaje fue dirigido especialmente a quienes hoy evalúan continuar sus estudios. Les pidió que aprovechen las posibilidades que tienen a disposición y que se animen a seguir adelante con su formación.

Fátima Carral también habló del camino recorrido y del significado que tiene para ella haber alcanzado el título. Señaló que detrás del logro están su propio esfuerzo y el acompañamiento que recibió de sus seres queridos durante la carrera.

Entre esas personas ocupa un lugar especial su hija, a quien reconoció como una de sus principales motivaciones para no abandonar ante las dificultades. También agradeció a su familia y a los docentes que acompañaron su formación, con una mención especial para la ingeniera Jorgelina Rojas.

Estudiar sin abandonar la Puna

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La experiencia de las primas Carral pone en evidencia el impacto que puede tener la presencia de la Universidad en territorios alejados de los grandes centros urbanos.

En una región que atraviesa una creciente transformación productiva, con actividad minera, energética, industrial y de servicios, contar con jóvenes formados en la propia Puna adquiere una importancia particular. La disponibilidad de técnicos y profesionales radicados en la región puede contribuir a ampliar las oportunidades laborales y a fortalecer las capacidades locales.

La Tecnicatura Universitaria Industrial Electromecánica, además, se vincula con áreas que demandan conocimientos técnicos y mano de obra especializada. Para una zona que busca incorporar mayor participación local en las nuevas actividades económicas, la formación aparece como una de las herramientas necesarias para ese proceso.

Pero la historia de Fátima y Mariela no se reduce a las posibilidades laborales que pueda abrir un título. Hay también una dimensión familiar y comunitaria que explica el valor de este logro.

Son dos primas que estudiaron juntas en su pueblo, atravesaron años de esfuerzo y llegaron a una ceremonia de colación con un diploma que, por primera vez, lleva a una mujer formada en la Puna salteña a integrar la lista de graduados de la UNSa.

Un logro dentro de una colación récord

La entrega de sus títulos formó parte de un acto de colación en el que la Universidad Nacional de Salta otorgó 446 diplomas correspondientes a sus distintas facultades, sedes y unidades académicas.

La Facultad de Ciencias Económicas, Jurídicas y Sociales entregó 136 títulos de grado y 36 de posgrado; Ciencias de la Salud, 66 de grado y 16 de posgrado; Ciencias Naturales, 42 de grado y 9 de posgrado; Humanidades, 40 de grado y 11 de posgrado; Ingeniería, 35 de grado y uno de posgrado; y Ciencias Exactas, 14 de grado y siete de posgrado.

A ellos se sumaron 12 títulos de grado correspondientes a la Facultad Regional Orán y 21 de la Sede Regional Multidisciplinar Tartagal.

En medio de esa cifra, hubo dos diplomas que adquirieron un significado especial para la Puna. Fátima y Mariela Carral llegaron desde San Antonio de los Cobres para recibirlos y, con ese gesto sencillo, dejaron marcado un precedente para quienes vienen detrás.

Su historia comenzó en las aulas de su propia localidad y terminó en el Teatro Provincial. Entre un punto y otro quedaron años de estudio, esfuerzo familiar y una certeza que ahora también pertenece a la comunidad: la Universidad puede llegar a la Puna y la Puna también puede llegar a la Universidad.

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