El rol de la mujer en la minería moderna: la mirada de la psicología sobre un cambio irreversible

La Lic. Belén Duprez explicó a Salta Mining que, la creciente participación femenina en la industria implica una profunda transformación cultural que redefine liderazgos, rompe estereotipos y amplía horizontes para las nuevas generaciones.
Salta16/06/2026Salta MiningSalta Mining
BELEN DUPREZ
BELÉN DUPREZ

Hubo un tiempo en que imaginar a una mujer liderando un proyecto minero, conduciendo una empresa proveedora, dirigiendo equipos en campamentos de altura o tomando decisiones estratégicas desde un organismo público parecía una excepción. Hoy, esa imagen forma parte de una nueva realidad que atraviesa a toda la cadena de valor minera.

En el Día de la Mujer Minera, Belén Duprez, diplomada en psicodiagnóstico y con una amplia experiencia en organizaciones públicas y privadas, aporta una mirada diferente sobre este proceso: “Más allá de los números o de los porcentajes de participación femenina, lo que está ocurriendo en la industria es una transformación cultural profunda, capaz de modificar estructuras, creencias y formas de vincularse dentro de organizaciones históricamente construidas bajo lógicas masculinas”.

La minería del NOA, impulsada principalmente por el desarrollo del litio, abrió espacios que décadas atrás resultaban impensados. Hoy las mujeres son geólogas, ingenieras, operadoras, técnicas, empresarias, proveedoras, consultoras, funcionarias, investigadoras y CEO. También son líderes comunitarias que articulan el diálogo entre empresas y territorios, emprendedoras que abastecen a la industria y profesionales que aportan nuevas perspectivas a la gestión de equipos.

Desde la psicología organizacional, señala Duprez, este fenómeno representa la ruptura de estereotipos profundamente arraigados sobre aquello que hombres y mujeres "pueden" o "deben" hacer.

Durante años, muchas mujeres enfrentaron el llamado "síndrome de la impostora", que hace referencia a la necesidad constante de demostrar capacidades para validar su presencia en espacios donde históricamente fueron minoría. Debieron rendir exámenes invisibles, justificar decisiones y sostener niveles de exigencia superiores para obtener el mismo reconocimiento que sus pares masculinos”.

Sin embargo, contó la especialista salteña, la creciente presencia femenina comenzó a modificar esas dinámicas.

La diversidad en los espacios de trabajo favorece equipos más colaborativos, mejora la comunicación, fortalece la inteligencia emocional y promueve estilos de liderazgo menos verticalistas y más participativos. “No se trata de afirmar que existan formas masculinas o femeninas de conducir, sino de reconocer que la incorporación de trayectorias y experiencias diversas enriquece la toma de decisiones”, puntualizó.

Duprez recordó, además, que la minería también enfrenta nuevos desafíos humanos. Los sistemas de roster, las largas jornadas lejos del hogar y las exigencias operativas continúan impactando especialmente sobre las mujeres, quienes todavía cargan mayoritariamente con las responsabilidades de cuidado dentro de sus familias.

Desde la psicología, esto plantea la necesidad de construir entornos laborales más flexibles, políticas de conciliación familiar, programas de bienestar emocional y estrategias que prevengan el agotamiento y promuevan la salud mental.

Otro aspecto relevante es el efecto multiplicador de los referentes femeninos. Ver mujeres ocupando puestos de liderazgo tiene un impacto directo sobre las nuevas generaciones. Las niñas y adolescentes de la Puna ya pueden imaginarse ingenieras, empresarias o directivas porque existen ejemplos concretos que demuestran que ese camino es posible.

El desafío hacia adelante es garantizar igualdad de oportunidades para crecer, liderar y desarrollarse plenamente sin renunciar a la identidad ni a los proyectos personales.

 

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