RIGI y minería: proyectan inversiones por USD 40.000 millones y crece el debate por proveedores

Gobernadores, empresas, sindicatos y funcionarios analizaron en el Senado cómo fortalecer la cadena de valor minera frente al crecimiento del cobre y el litio. El 92% de las compras realizadas bajo el RIGI fueron de origen nacional.
Argentina23/05/2026Salta MiningSalta Mining

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El crecimiento acelerado de la minería argentina abrió una nueva discusión estratégica: cómo transformar el ingreso de capitales vinculados al cobre y al litio en una verdadera plataforma de desarrollo industrial nacional. Con proyecciones de inversión que alcanzan los USD 40.000 millones hacia 2035, referentes políticos, empresarios, sindicatos y representantes provinciales coincidieron en que el país enfrenta una oportunidad inédita para fortalecer proveedores, generar empleo calificado y ampliar la competitividad de la cadena de valor minera.

Ese fue el eje central del encuentro sobre competitividad minera realizado en el Senado de la Nación, donde se debatió la necesidad de diseñar una planificación integral que permita a las empresas argentinas responder a la escala que demandarán los nuevos proyectos.

Uno de los datos que más impacto generó durante la jornada fue que el 92% de las compras realizadas hasta ahora bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) correspondieron a proveedores locales, reflejando el potencial que ya muestra el entramado productivo nacional para integrarse al negocio minero.

Una visión que va más allá de la extracción

Durante el encuentro quedó planteado un cambio de enfoque dentro del sector: la minería comienza a ser concebida no solo como una actividad extractiva, sino también como una herramienta de política industrial capaz de dinamizar distintas economías regionales.

La jornada fue impulsada por el titular de la Comisión de Minería, Energía y Combustibles del Senado, Flavio Fama, junto con la presidenta de la Comisión de Minería de Diputados, Fernanda Ávila. Ambos remarcaron la necesidad de aprovechar el actual ciclo de inversiones para construir capacidades productivas permanentes en el país.

En ese marco, uno de los principales consensos giró en torno a la necesidad de avanzar en integración federal, capacitación técnica, financiamiento, infraestructura y articulación entre el sector público, privado y académico.

Fernanda Ávila, quien además se desempeña como secretaria ejecutiva de la Mesa del Litio, señaló que el fortalecimiento de proveedores se convirtió en una prioridad para las provincias mineras. Según explicó, organismos como el Banco Mundial, el BID, la CEPAL y el CFI participan actualmente en la elaboración de una hoja de ruta destinada a coordinar políticas entre empresas, universidades, gremios y gobiernos.

El impacto inicial del RIGI

El secretario de Minería de la Nación, Luis Lucero, presentó cifras vinculadas a los primeros proyectos aprobados bajo el RIGI. De acuerdo con los datos oficiales, las seis iniciativas mineras autorizadas representan inversiones por USD 7.511 millones, de los cuales ya se ejecutaron aproximadamente USD 854 millones en el último año.

Sin embargo, el dato más destacado estuvo relacionado con el nivel de participación nacional en las compras realizadas por los proyectos. Además del 92% de contenido local, se informó que el 73% de esas adquisiciones benefició a proveedores radicados en las propias provincias mineras, mientras que el restante 27% quedó en empresas de otros distritos argentinos.

El cobre y el litio impulsan una nueva escala productiva

Las perspectivas hacia la próxima década muestran un escenario todavía más ambicioso. Franco Mignacco, representante de la UIA, expuso avances del “Primer Diagnóstico del Estudio UIA-CAEM-BID”, un trabajo que analiza oportunidades y limitaciones de la industria nacional frente al crecimiento minero.

Las proyecciones indican que las inversiones previstas para 2035 rondarán los USD 40.000 millones, con más de USD 15.000 millones vinculados al litio y una producción estimada de 1,5 millones de toneladas de cobre.

El estudio identificó además múltiples sectores industriales con posibilidades de integrarse al desarrollo minero, entre ellos empresas metalmecánicas de Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires, junto con firmas químicas, petroquímicas, tecnológicas y fabricantes de geomembranas.

Competitividad y estándares internacionales

Otro de los puntos centrales del debate fue cómo preparar a las compañías nacionales para competir bajo estándares globales. Desde la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) explicaron que las operadoras exigen cada vez más requisitos vinculados a trazabilidad, cumplimiento normativo, modernización tecnológica y eficiencia en costos.

En ese contexto, Mignacco sostuvo que el objetivo no pasa por imponer restricciones al mercado, sino por generar condiciones para que los proveedores argentinos puedan responder competitivamente a la demanda futura.

El rol estratégico de los clústeres regionales

La articulación regional apareció como otro de los pilares necesarios para acompañar el crecimiento del sector. Marcos Calvente, presidente del clúster minero de Mendoza, remarcó la importancia de coordinar capacidades entre provincias para ganar volumen y confiabilidad frente a los nuevos proyectos.

“hay que organizar la oferta para poder estar a la altura de la demanda que va a venir”, afirmó.

Además, enfatizó que “La clusterización de los sectores productivos es clave”.

Proveedores con visión de largo plazo

Desde la Cámara Argentina de Proveedores Mineros (CAPMIN), Manuel Benítez advirtió que la dimensión del crecimiento proyectado no tiene antecedentes en el país y llamó a consolidar una red empresaria preparada para sostener el desarrollo más allá del ciclo extractivo.

“la escala de la minería que viene Argentina nunca la conoció”, expresó.

En la misma línea, dejó una de las frases más resonantes de la jornada: “Las minas se acaban, los proveedores no”.

Infraestructura, educación y agregado de valor

El gobernador de Jujuy y presidente de la Mesa del Litio, Carlos Sadir, destacó el impacto que la actividad minera ya está generando en las economías regionales a través de empleo, infraestructura, energía solar y programas educativos orientados a química y energías renovables.

También resaltó la cooperación con universidades y los programas de becas financiados por empresas para facilitar el acceso de integrantes de comunidades locales a estudios superiores.

Por otra parte, representantes de la subsecretaría de Minería bonaerense insistieron en que el desafío no termina en la extracción de recursos, sino que también debe incluir una estrategia de desarrollo industrial “aguas abajo” vinculada al procesamiento y agregado de valor del cobre y el litio.

En el cierre del encuentro, Flavio Fama resumió el consenso general alcanzado durante la jornada: “Todos queremos ir para el mismo lado. Hay que organizar todo esto”.

Con un escenario de inversiones históricas por delante, la discusión minera en Argentina empieza a desplazarse hacia un interrogante de fondo: si el país será capaz de construir una estructura industrial, tecnológica y de servicios que le permita capturar una porción mayor del valor económico generado por el nuevo ciclo del cobre y el litio.

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