La minería salteña cambia de escala: más capital, más producción y una Puna que exige infraestructura

La primera quincena de septiembre dejó la fotografía de una Salta que está tratando de construir las condiciones para sostener una industria minera de escala internacional.
18/09/2026Salta MiningSalta Mining
MINERIA

La primera quincena de septiembre dejó a la minería de Salta con una agenda mucho más concreta que la de años anteriores. En la Puna hay plantas produciendo, emprendimientos que buscan financiamiento, grandes inversiones que avanzan y una cadena de proveedores que empieza a prepararse para una demanda industrial de mayor volumen.

El dato más visible apareció en el Argentina Mining Norte 2026, el encuentro que reunió en la provincia a empresas mineras, proveedores, inversores, profesionales e instituciones y cerró con más de 10.000 visitantes, 250 stands y más de 1.600 reuniones de negocios. También se exhibieron más de 100 maquinarias, una postal que muestra hasta qué punto la actividad dejó de ser solamente una promesa de futuro.

La magnitud de la movilización de todos los eslabones de la industria, dejó en evidencia que la minería salteña está entrando en una nueva etapa.

El litio empieza a jugar otra partida

El movimiento de Ganfeng Lithium y Lithium Argentina alrededor de Pozuelos-Pastos Grandes es uno de los ejemplos más concretos de esta nueva etapa.

Ganfeng acordó una inversión de U$S180 millones en Lithium Argentina mediante una nota convertible a seis años. Los fondos, junto con recursos propios de la compañía, están destinados a cancelar una deuda convertible de U$S 259 millones con vencimiento en enero de 2027. Al mismo tiempo, ambas empresas avanzan en la consolidación de PPG bajo una estructura conjunta en la que Ganfeng tendrá el 67% y Lithium Argentina el 33%. El dato importante es la forma en que se está financiando el crecimiento.

El proyecto PPG apunta a una capacidad integrada de 150.000 toneladas anuales de carbonato de litio equivalente, desarrollada en tres etapas y con infraestructura compartida. La compañía informó además que presentó su solicitud al RIGI incorporando ese desarrollo completo.

En otras palabras, la discusión empieza a correrse desde la exploración hacia la ingeniería financiera y la construcción de capacidad productiva.

Ese cambio es determinante en un mercado como el del litio, donde los precios internacionales pueden modificar los tiempos de inversión y obligan a las empresas a cuidar sus balances mientras sostienen proyectos de largo plazo.

Centenario 

El otro dato que marca el pulso de septiembre está en Centenario-Ratones, donde Eramet  atraviesa una etapa diferente. La operación está produciendo y avanzando en su proceso de crecimiento industrial.

Eramet informa una capacidad nominal de 24.000 toneladas anuales de carbonato de litio equivalente, con una tecnología de extracción directa de litio que registra una recuperación superior al 90%. La compañía comenzó la producción en diciembre de 2024, después de una inversión cercana a los US$1.000 millones.

El propio grupo francés proyectó para 2026 una producción de entre 17.000 y 20.000 toneladas de LCE, cercana al 100% de la capacidad nominal hacia el cierre del año.

Esto cambia también la conversación sobre la minería salteña. Una provincia con operaciones industriales funcionando genera necesidades diferentes a una provincia que todavía espera el inicio de sus primeros grandes proyectos.

Hace falta logística permanente, mantenimiento, insumos, trabajadores especializados, servicios tecnológicos, proveedores confiables y una infraestructura capaz de acompañar operaciones que trabajan durante todo el año.

Trascendió en los últimos días que Glencore evalúa comprar una participación en Centenario-Ratones y que las conversaciones estarían en la etapa inicial.

La infraestructura como prioridad

El cuello de botella aparece con claridad en las rutas y en la logística. La ruta nacional 51 es uno de los corredores centrales para conectar la Puna con el resto de la provincia y con los circuitos de exportación. En julio, el Banco Mundial aprobó un financiamiento de U$S100 millones para Salta que incluye la rehabilitación de 24 kilómetros entre Campo Quijano y Los Chorrillos, además de inversiones en el Nodo Logístico y Parque Industrial de General Güemes, agua y saneamiento en Olacapato y San Antonio de los Cobres y modernización de la gestión minera.

La importancia de estas obras excede a una empresa determinada. Una operación minera de gran escala necesita transportar insumos hacia la Puna y sacar producción hacia los mercados. Cada kilómetro de ruta deteriorado, cada demora logística y cada limitación energética termina incorporándose al costo de producir. Por eso, infraestructura y minería empiezan a ser dos caras de una misma discusión.

La provincia, además, viene sosteniendo con recursos propios obras sobre rutas nacionales y reclamando el reintegro de esos fondos al Estado nacional. La ruta 51, junto con otros corredores estratégicos, quedó incorporada a esa disputa por el financiamiento de infraestructura.

Movimiento económico local

La pregunta que comienza a repetirse es cuánto de ese movimiento económico puede transformarse en proveedores salteños, empleo local, capacitación, servicios tecnológicos y nuevas empresas.

Argentina Mining Norte mostró justamente esa dimensión. Además de los grandes proyectos, la feria puso en escena a empresas de servicios, fabricantes, proveedores de tecnología y maquinaria. La presencia de más de 100 equipos expuestos reflejó una cadena de valor que necesita crecer al mismo ritmo que las operaciones.

En proyectos como Taca Taca, esa discusión adquiere otra dimensión. El desafío para Salta será que el crecimiento minero no quede reducido a la contratación de servicios básicos, sino que permita desarrollar capacidades locales capaces de participar en segmentos cada vez más especializados.

Ahí aparece la Minería 4.0, con automatización, digitalización, análisis de datos y nuevas tecnologías aplicadas a las operaciones. El cambio no solamente modifica las máquinas. También modifica el perfil del trabajador que necesitará la industria.

La Puna frente a una nueva escala

El balance de esta primera mitad de septiembre muestra una minería salteña más compleja que la de hace algunos años.

Hay litio en producción, proyectos de gran escala buscando financiamiento, nuevos desarrollos que avanzan hacia etapas de construcción, cobre con aspiraciones de convertirse en uno de los grandes motores exportadores y una red de proveedores que intenta acompañar ese crecimiento.

También existe una condición que no puede quedar fuera del análisis. La infraestructura debe crecer antes que la presión sobre ella se vuelva crítica. Y la formación de trabajadores debe anticiparse a la demanda, no correr detrás de ella.

La Mesa del Litio, con Salta, Jujuy y Catamarca, aparece en ese escenario como un espacio para discutir problemas que exceden las fronteras provinciales, desde infraestructura y energía hasta formación laboral y condiciones para el desarrollo de nuevos proyectos. La propia Argentina Mining Norte incorporó esa agenda regional entre sus principales ejes.

La primera quincena de septiembre, entonces, deja la fotografía de una Salta que está tratando de construir las condiciones para sostener una industria minera de escala internacional.

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