RIMI, la herramienta que busca que las pymes también se suban al boom de inversiones mineras

El régimen contempla beneficios financieros asociados a inversiones en bienes de capital, tecnología y obras. El especialista Edmundo Saieg planteó la necesidad de que los proveedores planifiquen sus inversiones y aprovechen las herramientas disponibles para ganar competitividad.
Salta07/08/2026Salta MiningSalta Mining
Saieg

La expansión de la minería local abre un escenario de crecimiento para cientos de pequeñas y medianas empresas que deberán ampliar su capacidad productiva para convertirse en proveedoras de bienes y servicios de una industria que demanda cada vez más infraestructura, tecnología, logística y mano de obra.

En ese contexto, uno de los temas que tomó protagonismo durante la segunda edición del Salta Mining Summit fue el Régimen de Incentivo para las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas, conocido como RIMI. La herramienta fue presentada por Edmundo Saieg, CEO de Estudio Saieg y especialista en asesoramiento tributario y desarrollo empresarial, quien puso el foco en las posibilidades que el régimen ofrece para acompañar las inversiones de las pymes vinculadas directa o indirectamente con la minería.

Vale recordar que, “el ecosistema minero” está compuesto por compañías que extraen y procesan minerales, y también por empresas proveedoras, contratistas, asesores, organismos públicos y otros actores que deben prepararse para responder a las nuevas demandas.

En este sentido, Saieg destacó que la minería está generando una expectativa generalizada de nuevas inversiones, sobre todo en los proveedores deben invertir para aumentar su capacidad, incorporar tecnología, adquirir maquinaria o ampliar instalaciones.

En ese escenario aparece el RIMI como una herramienta de incentivo y a diferencia del RIGI, que está orientado a grandes inversiones y proyectos de alta intensidad de capital, el nuevo régimen apunta específicamente a micro, pequeñas y medianas empresas.

El especialista explicó que pueden acceder las empresas categorizadas como mipymes hasta el tramo 2, siempre que cumplan con los requisitos establecidos. Uno de los primeros pasos, por lo tanto, consiste en verificar la condición de pyme y contar con el correspondiente certificado al inicio del ejercicio fiscal en el que se realizará la inversión.

La ventana prevista para las inversiones se extiende desde mayo de 2026 hasta mayo de 2028, un período que, según la mirada expuesta en el Summit, representa una oportunidad poco frecuente para las empresas argentinas.

Qué inversiones contempla

El RIMI contempla principalmente bienes de capital nuevos, bienes tecnológicos y obras. En el caso de determinadas obras que ya se encontraban iniciadas, también pueden ser consideradas bajo determinadas condiciones, siempre que al momento establecido por la normativa no hayan superado el porcentaje de avance previsto y pueda acreditarse documentalmente esa situación.

El régimen, en cambio, deja afuera determinados activos, entre ellos los automóviles que no tengan carácter utilitario, los activos financieros y los bienes de cambio.

Para acceder a los beneficios existe además un monto mínimo de inversión que varía de acuerdo con el tamaño de la empresa. Durante la exposición se ejemplificó que una microempresa debe alcanzar una inversión acumulada de US$150.000, mientras que para una pequeña empresa el piso asciende a US$600.000.

Un dato importante es que no resulta necesario realizar una única inversión por ese monto. Las inversiones pueden acumularse durante el período de vigencia. Sin embargo, los beneficios comienzan a operar una vez alcanzado el mínimo correspondiente.

El beneficio está en la caja

Uno de los conceptos que Saieg buscó remarcar es que el RIMI no implica necesariamente una reducción directa de los impuestos. Su principal atractivo está en el efecto financiero que produce sobre las empresas.

En el caso del Impuesto a las Ganancias, el régimen permite acelerar la amortización de determinados bienes. Una maquinaria o instalación que normalmente se amortizaría durante varios años puede concentrar ese efecto en un período mucho más corto.

Esto significa que la empresa puede adelantar el reconocimiento del gasto y, por lo tanto, mejorar el impacto financiero de la inversión durante los primeros años.

Un tratamiento diferencial se contempla para determinados bienes vinculados con eficiencia energética y energías renovables, que pueden acceder a una amortización todavía más acelerada y, de acuerdo con lo explicado durante la ponencia, cuentan además con un tratamiento particular respecto del monto mínimo de inversión.

El otro gran componente es el IVA ya que, durante las etapas de fuerte inversión, una empresa puede acumular importantes créditos fiscales derivados de la adquisición de bienes de capital. Ese crédito puede permanecer inmovilizado hasta que la actividad genere suficiente débito fiscal para absorberlo.

El RIMI incorpora la posibilidad de solicitar la devolución de determinados créditos de IVA vinculados con las inversiones cuando se cumplen las condiciones establecidas. Saieg advirtió, no obstante, que este mecanismo está sujeto a un cupo presupuestario y que las solicitudes se atenderían según el orden correspondiente.

Planificar antes de invertir

Para las pymes salteñas que buscan convertirse en proveedoras de la minería, el mensaje central de la exposición fue que el RIMI no debe entenderse como un beneficio para utilizar después de realizar una compra. Por el contrario, la planificación debe comenzar antes.

Primero, la empresa debe determinar si reúne las condiciones para ser considerada pyme. Luego debe analizar si la inversión proyectada está alcanzada por el régimen, si permite superar el monto mínimo y cuál será el impacto financiero de los beneficios.

También resulta fundamental evaluar cómo se financiará la inversión. El RIMI puede combinarse con distintas alternativas de financiamiento, como crédito bancario o mercado de capitales, permitiendo analizar en conjunto el costo financiero, los beneficios fiscales y el flujo de fondos.

Saieg también puso énfasis en la necesidad de mantener una conducta fiscal adecuada durante el período de inversión. El régimen exige determinadas condiciones de cumplimiento y documentación, por lo que no alcanza con invertir: también será necesario sostener y demostrar correctamente cada operación.

La minería necesita proveedores preparados

La conclusión planteada en el Salta Mining Summit fue que el verdadero desafío para las pymes es utilizar el incentivo dentro de una estrategia empresarial.

La minería  está generando una demanda creciente y las empresas locales tendrán que prepararse para responder con mayor escala, tecnología, infraestructura y competitividad.

En ese escenario, el RIMI aparece como una ventana concreta para que las mipymes puedan invertir y fortalecer sus estructuras productivas. La oportunidad, como remarcó Saieg, comienza mucho antes de la compra: empieza con una inversión correctamente planificada.

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