Polémica por la importación de una “ciudad modular” china para un proyecto en San Juan: un sindicato criticó la operación

La Asociación de Supervisores de la Industria Metalúrgica de la República Argentina advirtió sobre el impacto negativo en el empleo argentino, las PyMEs proveedoras y la cadena de valor regional, mientras crece el debate sobre cuánto desarrollo local deben generar las multimillonarias inversiones mineras.
Argentina11/06/2026Salta MiningSalta Mining
CASAS MODULARES CHINAS
CASAS MODULARES CHINAS

La llegada de una ciudad modular prefabricada desde China para ser instalada en la cordillera sanjuanina abrió una fuerte controversia en el sector minero e industrial argentino. La iniciativa, vinculada a uno de los mayores proyectos de cobre en desarrollo en el país, despertó críticas de sindicatos, empresarios y proveedores locales que consideran que la medida desplaza trabajo nacional y reduce las oportunidades para las economías regionales.

La voz más contundente fue la de la Asociación de Supervisores de la Industria Metalúrgica de la República Argentina (ASIMRA), que cuestionó la decisión del consorcio integrado por las compañías PowerChina, Beijing Chengdong y la firma santafesina RAFA S.A. de importar una estructura habitacional completa para el campamento Batidero, en San Juan.

“Destruye a los proveedores nacionales, impacta en la cadena de valor regional y reduce la posibilidad de generar empleo genuino para la población local”, señalaron desde la organización sindical que conduce Javier Escobar, referente de los trabajadores mineros de Salta, San Juan, Catamarca, Jujuy y Santa Cruz.

La controversia surge en un contexto donde la minería argentina se encuentra ante una de las mayores olas de inversión de su historia, impulsada por el desarrollo de grandes proyectos de cobre y litio. Precisamente por ello, distintos sectores sostienen que las inversiones deben traducirse en mayores oportunidades para las empresas y trabajadores argentinos.

Según trascendió, el complejo habitacional contempla una primera etapa con capacidad para 2.500 personas. Sin embargo, debido al sistema de rotación de personal característico de la actividad minera, la ocupación efectiva podría alcanzar entre 3.500 y 5.000 trabajadores. A medida que avance la construcción del emprendimiento, la demanda laboral podría escalar hasta las 12.000 personas, lo que requeriría ampliar la infraestructura hasta unas 6.000 plazas.

El modelo elegido consiste en módulos prefabricados de acero fabricados en China, equipados con mobiliario, instalaciones y electrodomésticos, listos para ser ensamblados en la montaña. Esta modalidad permite acelerar los tiempos de construcción y puesta en funcionamiento del campamento, una ventaja valorada por las compañías responsables del proyecto.

Sin embargo, para ASIMRA y diversos actores de la industria nacional, la decisión tiene un costo significativo para la economía local. El principal cuestionamiento apunta a que la fabricación integral de los módulos se realiza en el exterior, dejando fuera del país una importante porción del valor agregado, la mano de obra y las oportunidades de contratación para empresas argentinas.

“Es inadmisible la decisión de traer una ciudad, con trabajadores chinos, e implantarla en medio de la cordillera argentina”, expresaron desde el sindicato, al tiempo que remarcaron que existen cientos de PyMEs nacionales con capacidad técnica para participar en este tipo de desarrollos.

A las críticas sindicales se sumaron cámaras empresarias y sectores industriales de distintas provincias mineras, que alertaron sobre una creciente competencia desigual frente a proveedores extranjeros y reclamaron mecanismos que garanticen una mayor participación de la industria nacional en los grandes proyectos de inversión.

Pese a los cuestionamientos, ASIMRA aclaró que no se opone a las inversiones mineras ni al desarrollo de nuevos emprendimientos. Por el contrario, destacó la importancia de los proyectos para el crecimiento económico del país, aunque insistió en la necesidad de generar condiciones que permitan fortalecer a las empresas locales y crear empleo argentino.

En ese sentido, la organización propuso revisar la decisión y avanzar en soluciones que compatibilicen la llegada de inversiones con una mayor integración de proveedores nacionales.

La discusión reabre un debate cada vez más presente en las provincias mineras: cómo garantizar que las multimillonarias inversiones que llegan al país no sólo generen exportaciones y divisas, sino también empleo, desarrollo industrial y oportunidades concretas para las comunidades donde se desarrollan los proyectos

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