Minería, empleo y desarrollo: Carrazán mostró los números que explican la transformación económica de Salta

El director del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNSa presentó en Salta Mining un diagnóstico sobre la actividad, destacando la generación de empleo formal, la equidad salarial entre hombres y mujeres.
Salta Mining Summit01/06/2026Salta MiningSalta Mining
Gastón Carrazán participó del Stream de Salta Mining en San Lorenzo Chico.
Gastón Carrazán participó del Stream de Salta Mining en San Lorenzo Chico.

La minería salteña atraviesa una etapa de expansión sin precedentes, impulsada por las inversiones en litio, el crecimiento del empleo y la consolidación de una cadena de proveedores cada vez más amplia. Sin embargo, detrás de los anuncios de inversión y las cifras récord, surgen desafíos vinculados a la formación de recursos humanos, la generación de información confiable y la planificación de políticas públicas.

Estos temas fueron analizados por Gastón Carrazán, economista y director del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional de Salta, durante su participación en el stream de Salta Mining realizado en San Lorenzo Chico, donde presentó un diagnóstico sobre el impacto económico de la actividad y las oportunidades que enfrenta la provincia en el actual escenario minero.

El avance de la denominada “minería a gran escala”, impulsada principalmente por el desarrollo del litio y oro, modificó profundamente el escenario productivo provincial. Atrás quedaron los tiempos en que la actividad minera estaba asociada casi exclusivamente a explotaciones de boratos y canteras. Hoy, la mayoría de los proyectos se encuentra transitando etapas avanzadas de desarrollo y producción, configurando una nueva realidad económica para la provincia.

Sin embargo, comprender el verdadero alcance de esta transformación no resulta sencillo. Una de las principales dificultades identificadas por Carrazán es la escasez de estadísticas específicas a nivel provincial. La información disponible suele agrupar a las provincias mineras dentro de grandes regiones, lo que dificulta analizar con precisión los efectos reales que la actividad genera en Salta. Frente a esta situación, el Instituto de Investigaciones Económicas viene desarrollando desde hace años herramientas propias para construir indicadores y monitorear variables económicas vinculadas a sectores estratégicos, entre ellos la minería.

La falta de datos detallados también limita la posibilidad de evaluar el impacto de las políticas públicas. Según el análisis presentado, muchas veces se contabilizan inversiones, capacitaciones o anuncios de gestión, pero resulta más complejo medir cuántos puestos de trabajo efectivos se generan, qué nivel de inserción laboral logran los programas de formación o cómo se distribuyen los beneficios económicos en el territorio. Esta ausencia de trazabilidad alimenta expectativas sociales que no siempre coinciden con los tiempos reales de una industria caracterizada por procesos largos y elevados períodos de maduración.

Uno de los puntos centrales del diagnóstico es la creciente brecha entre la demanda laboral minera y la capacidad de la región para abastecerla. Las inversiones proyectadas para los próximos años exigen una cantidad de técnicos, profesionales y trabajadores especializados que actualmente supera la oferta disponible en Salta y el NOA. Esta situación genera una fuerte competencia por el talento, impulsando aumentos salariales que muchas veces responden a la escasez de mano de obra más que a incrementos de productividad.

El fenómeno no se limita a las operaciones mineras. Sectores vinculados, como gastronomía, transporte, servicios y proveedores industriales, también experimentan dificultades para retener personal debido al atractivo salarial que ofrece la actividad. Este efecto derrame, si bien dinamiza la economía, también introduce tensiones en otros segmentos productivos que deben afrontar mayores costos laborales.

Frente a este escenario, la adaptación del sistema educativo aparece como una de las principales cuentas pendientes. Mientras las universidades enfrentan procesos largos para aprobar nuevas carreras o modificar planes de estudio, instituciones terciarias y organismos de formación técnica han logrado respuestas más ágiles mediante programas diseñados específicamente para atender necesidades concretas de las empresas. Aun así, el desafío consiste en evitar tanto la escasez como la sobreoferta de perfiles laborales, coordinando de manera eficiente la formación con la demanda real del mercado.

Los números del empleo reflejan la magnitud del fenómeno. Actualmente, la minería genera alrededor de 5.500 puestos de trabajo directos en Salta. Sin embargo, su impacto se multiplica a través de proveedores y actividades asociadas, alcanzando cerca de 20.000 empleos indirectos. Además de la cantidad, la calidad del trabajo constituye uno de los rasgos distintivos del sector, con altos niveles de formalización, cobertura social, beneficios laborales y oportunidades de capacitación.

Otro aspecto destacado es la situación de género. A diferencia de lo que ocurre en gran parte del mercado laboral argentino, la minería presenta una particularidad poco frecuente: las mujeres perciben remuneraciones equivalentes e incluso superiores a las de los hombres en puestos similares. Esta característica posiciona a la actividad entre los sectores con mejores indicadores de equidad salarial.

El aporte económico también se refleja en la recaudación tributaria. Los salarios mineros, significativamente superiores al promedio provincial, generan contribuciones relevantes tanto a través del impuesto a las ganancias como de los ingresos brutos, principal fuente de recursos propios para la provincia. En un contexto de restricciones fiscales y crecientes demandas sobre los sistemas de seguridad social, este flujo de recursos adquiere una importancia estratégica.

No obstante, el crecimiento minero también profundiza contrastes dentro del mercado laboral. Mientras algunos trabajadores del sector alcanzan remuneraciones que superan ampliamente los ingresos promedio de actividades tradicionales como el comercio o los servicios, amplios segmentos de la economía continúan operando con niveles salariales considerablemente más bajos. Este fenómeno plantea interrogantes sobre cómo distribuir los beneficios del desarrollo minero y cómo evitar que la expansión de la actividad genere desequilibrios sociales o productivos.

El análisis de Carrazán concluye que la minería representa una oportunidad histórica para Salta, no solo por las inversiones que atrae sino por su capacidad de generar empleo formal, incrementar la recaudación y dinamizar cadenas de valor. Sin embargo, advierte que el verdadero desafío será acompañar ese crecimiento con planificación, información de calidad y una estrategia de formación de recursos humanos capaz de responder a las necesidades de una industria que avanza a un ritmo cada vez más acelerado.

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