Minería de uranio: Argentina tiene 21 proyectos y busca recuperar producción para abastecer sus centrales nucleares

El país cuenta con recursos identificados que podrían cubrir décadas de demanda interna. La reactivación de Sierra Pintada y Cerro Solo aparece entre las principales apuestas del sector.
Argentina24/08/2026Salta MiningSalta Mining

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Argentina busca reconstruir una cadena de suministro de uranio que quedó interrumpida hace casi tres décadas, en un contexto internacional marcado por el interés creciente en los minerales críticos y por la necesidad de garantizar fuentes seguras de energía.

El país cuenta actualmente con 21 proyectos vinculados a la exploración y explotación de uranio, mientras sus tres centrales nucleares continúan operativas y el Gobierno impulsa, además, nuevas inversiones para ampliar la capacidad del sector. El objetivo oficial es recuperar la producción local, reducir la dependencia de las importaciones y, eventualmente, convertir a Argentina en un proveedor internacional de este recurso estratégico.

La producción argentina de uranio tuvo sus principales hitos en Mendoza. La mina Huemul estuvo activa entre 1955 y 1975, mientras que Sierra Pintada produjo entre 1975 y 1997. Desde entonces, el combustible utilizado por las centrales nucleares argentinas depende de abastecimiento externo.

La energía nuclear representa alrededor del 7 % de la generación eléctrica nacional. En paralelo, las estimaciones oficiales señalan que el país dispone de 34.250 toneladas de recursos identificados de uranio recuperables, una cifra que podría incrementarse a medida que avancen los trabajos de exploración.

Un sector que vuelve a despertar

La mejora de las perspectivas internacionales para el uranio está modificando el atractivo económico de proyectos que durante años permanecieron relegados.

Según Ignacio Celorrio, expresidente de la Cámara Argentina de Empresas de Uranio, "se está dando una recuperación bastante importante del precio del uranio" que vuelve a incentivar la actividad a nivel nacional.

"Muchos de los proyectos que se habían explorado hace tiempo en Argentina empiezan a recobrar un atractivo de desarrollo"

El mapa elaborado por la Secretaría de Minería muestra presencia de proyectos uraníferos en Chubut, Mendoza, Neuquén, Río Negro, Salta y Santa Cruz. De las 21 iniciativas registradas, 14 se encuentran activas.

Entre los principales actores aparece la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), que mantiene bajo su órbita buena parte de las áreas con potencial y contempla avanzar nuevamente sobre Sierra Pintada, en Mendoza, y Cerro Solo, en Chubut.

El escenario empresarial también se diversificó. La argentina Sophia Energy, la británica UrAmerica y Fomicruz —empresa estatal santacruceña— cuentan con derechos sobre distintas áreas. A ellas se sumaron recientemente solicitudes de exploración presentadas en Río Negro por Integra Tierras Raras y la estatal provincial Edhipsa.

Los proyectos que buscan pasar a una nueva etapa

Dos iniciativas sobresalen actualmente por su grado de avance: Laguna Salada, en Chubut, y el proyecto Ivana-Amarillo Grande, en Río Negro. Ambos ya disponen de estudios de evaluación económica preliminar.

Laguna Salada está en manos de la canadiense Jaguar Uranium, compañía que también pretende recuperar la actividad en Huemul. La empresa reforzó recientemente su estrategia internacional con la incorporación de Charles Flynn, general retirado del Ejército estadounidense, como asesor para sus vínculos con la Administración de Estados Unidos.

La intención es posicionar sus desarrollos de uranio en Argentina y Colombia como activos fundamentales para las prioridades estadounidenses relacionadas con minerales críticos y seguridad nacional».

En Río Negro, en tanto, Ivana-Amarillo Grande es impulsado por Blue Sky Uranium junto con Corporación América, otro de los proyectos que podría convertirse en una pieza relevante de la eventual recuperación productiva argentina.

Uranio, energía y política industrial

El renovado interés no responde únicamente a la evolución del mercado. La expansión de la energía nuclear y la búsqueda de mayor seguridad energética están colocando nuevamente al uranio en el centro de las estrategias de abastecimiento.

Aunque el mineral posee distintos usos, su función más relevante es servir como combustible para los reactores nucleares destinados a la generación eléctrica.

A este escenario podría sumarse una nueva fuente de demanda doméstica. Meitner Energy, compañía de capitales argentinos y estadounidenses, anunció en julio un proyecto para construir en Argentina un reactor nuclear modular, con una inversión estimada en 1.200 millones de dólares.

La combinación de nuevos proyectos mineros, infraestructura nuclear y posibles inversiones industriales abre así una nueva etapa para el uranio argentino. Después de casi 30 años sin producción, el país vuelve a evaluar si sus recursos pueden convertirse en un componente estratégico tanto de su matriz energética como de su inserción en el mercado internacional de minerales críticos.

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