
En un pequeño laboratorio de robótica en Salta, entre cables, placas electrónicas y líneas de código escritas en Python, un grupo de chicos empezó a construir algo más que robots: empezó a construir un sueño. Después de consagrarse campeones de la Roboliga Nacional de Robótica, estos jóvenes salteños lograron la clasificación a la RoboCup 2026, el mundial de la disciplina que se realizará en Corea del Sur. Ese sueño local, comenzó a convertirse en un destino internacional.
Salta vuelve a demostrar que también puede liderar en innovación. Este grupo de jóvenes talentosos fueron formados en el Instituto de Innovación y Tecnología Aplicada (IITA). El equipo está integrado por estudiantes salteños que desde muy chicos comenzaron a experimentar con programación, electrónica y desarrollo de robots. Lucio Saucedo(14) Laureano Montero(15) y Benjamín Villagrán ( 18) forman parte de la categoría "Rescate", mientras que Virginia Viollaz (18) y Elías Cordero (18), de la categoría "Soccer".
Muchos de ellos comenzaron a interesarse por la robótica desde muy chicos, impulsados por la fascinación por la tecnología y el deseo de entender cómo funcionan las máquinas. Con el tiempo, esa curiosidad se transformó en conocimiento: programación, electrónica, inteligencia artificial y desarrollo de robots autónomos.
En una reciente edición del stream de Salta Mining, transmitido desde sus estudios en San Lorenzo Chico, estos jóvenes talentos de la robótica salteña compartieron su historia junto a Martín Rodríguez. Allí contaron cómo comenzaron en el mundo de la tecnología, el esfuerzo que implicó llegar a lo más alto de la competencia nacional y el desafío que enfrentan ahora: reunir los fondos necesarios para viajar a Corea del Sur y representar a Salta y a la Argentina en la RoboCup 2026.
El camino no fue sencillo. En Salta, conseguir componentes tecnológicos para desarrollar robots suele ser caro y complejo. Muchas piezas deben importarse y el costo del envío puede duplicar el precio original de los equipos. Aun así, los estudiantes siguieron adelante, aprendiendo a resolver problemas, reutilizar materiales y optimizar cada recurso disponible.
En IITA, estos jóvenes pudieron encontrar un espacio para desarrollar su talento. Allí comenzaron a trabajar en distintas categorías de competencia, desde fútbol de robots —donde las máquinas compiten en partidos programados— hasta pruebas de rescate, en las que los robots deben recorrer circuitos complejos de manera autónoma, identificar “víctimas” simuladas y tomar decisiones utilizando sensores y algoritmos desarrollados por los propios estudiantes.

Ese esfuerzo tuvo su recompensa. En la Roboliga Nacional, el equipo salteño logró imponerse frente a representantes de todo el país y quedarse con el primer puesto, un triunfo que les permitió clasificar al torneo más importante del mundo en robótica educativa: la RoboCup 2026 que se va a desarrollar en Corea del Sur, en la ciudad de Incheon del 30 de junio al 6 de julio.
Para los jóvenes, competir en Corea no es solo un viaje. Significa medirse con los mejores equipos del planeta, intercambiar conocimientos con estudiantes de distintos países y demostrar que el talento argentino también puede destacarse en el desarrollo tecnológico global.
Sin embargo, el mayor desafío ahora no está en los laboratorios ni en las computadoras. Para poder viajar a Corea del Sur y participar en la RoboCup 2026, el equipo necesita reunir alrededor de 52 millones de pesos, fondos destinados a cubrir pasajes, alojamiento, traslados y la logística necesaria para llevar los robots a la competencia internacional.
Mientras continúan perfeccionando sus robots y entrenando para el mundial, los chicos mantienen intacta la motivación que los llevó hasta aquí: la pasión por la tecnología y la convicción de que, incluso desde una provincia del norte argentino, es posible competir en la primera línea de la innovación global.
Porque su historia demuestra algo que va mucho más allá de la robótica: que el talento, cuando encuentra oportunidades, puede llevar a Salta hasta el otro lado del mundo.
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