Mujeres de la Puna que construyen futuro: la historia de la cooperativa Mukayli

En Salta Mining Stream conocimos la historia de Violeta Morales, una mujer de 35 años nacida en San Antonio de los Cobres, que fundó la cooperativa Mikayli y se animó a romper con los roles tradicionales.
Salta08/03/2026Salta MiningSalta Mining
La cooperativa Mikayli tiene como presidenta y fundadora a Violeta Morales, una mujer de 35 años nacida en San Antonio de los Cobres.
La cooperativa Mikayli tiene como presidenta y fundadora a Violeta Morales, una mujer de 35 años nacida en San Antonio de los Cobres.

A más de 3.700 metros de altura, en el corazón de la Puna salteña, un grupo de mujeres decidió desafiar los límites que durante años parecieron inamovibles. En San Antonio de los Cobres, seis madres y trabajadoras formaron la cooperativa Mukayli, una organización que nació con un objetivo claro: demostrar que las mujeres también pueden liderar, emprender y construir en un sector históricamente dominado por hombres como la construcción, estrechamente ligado al crecimiento minero de la región.

La presidenta y fundadora de la cooperativa Mukayli, Violeta Morales, participó del stream de Salta Mining, el ciclo que se transmite en vivo desde nuestro estudio en San Lorenzo Chico. Durante la entrevista compartió la historia detrás de la creación de la cooperativa, los desafíos que enfrentan las mujeres de la Puna para abrirse camino en oficios vinculados a la construcción y el impacto que este proyecto busca generar en San Antonio de los Cobres, promoviendo empleo local, liderazgo femenino y nuevas oportunidades en una región atravesada por el crecimiento de la actividad minera.

En el Día Internacional de la Mujer, su historia representa mucho más que un emprendimiento productivo. Es el reflejo de un proceso de transformación social en uno de los territorios más desafiantes del país, donde el desarrollo de la minería y la necesidad de infraestructura abren nuevas oportunidades laborales, pero también plantean preguntas sobre quiénes participan de ese crecimiento.

Violeta Morales, una mujer de 35 años nacida en San Antonio de los Cobres que, junto a otras compañeras, decidió dar un paso que hasta hace poco parecía improbable. Todas comparten una característica en común: son madres, pertenecen a familias con raíces andinas y eligieron construir una alternativa laboral sin tener que abandonar su comunidad ni su rol en el hogar.

La historia de Mukayli comenzó en 2023, cuando más de 200 mujeres de la región se inscribieron en una capacitación de albañilería impulsada por empresas mineras, la Fundación UOCRA y la Fundación Cóndor. Solo 25 fueron seleccionadas. Para muchas, fue la primera vez que accedieron a una formación técnica formal vinculada al trabajo en la construcción.

Si bien en la Puna el conocimiento sobre la construcción siempre existió —transmitido de padres y abuelos en el uso del adobe, el barro o las técnicas tradicionales— ese saber había permanecido durante generaciones en el ámbito doméstico y cultural, sin convertirse en una oportunidad laboral concreta para las mujeres.

De ese espacio de formación nació la idea de organizarse. Tras meses de encuentros, debates y asesoramiento técnico, el grupo decidió formalizar su proyecto y en mayo de 2025 obtuvo la matrícula nacional que dio vida legal a la Cooperativa de Trabajo Mukayli Limitada.

El camino no estuvo exento de dudas. Analizaron diferentes opciones para emprender —desde crear una empresa tradicional hasta una sociedad comercial— pero finalmente eligieron el modelo cooperativo porque reflejaba mejor sus valores: inclusión, trabajo colectivo y autonomía.

Hoy Mukayli está integrada por seis mujeres que tomaron la decisión de liderar un proyecto propio en un contexto donde las tradiciones culturales y las responsabilidades familiares muchas veces limitan las posibilidades de desarrollo profesional femenino.

En la Puna, donde la minería se consolida como uno de los principales motores económicos, el desafío para muchas mujeres es encontrar un equilibrio entre las oportunidades laborales que ofrece la industria y las dinámicas de la vida familiar. Los regímenes de trabajo en minería suelen implicar largas rotaciones fuera del hogar, algo difícil de compatibilizar con la maternidad y las responsabilidades domésticas.

Por eso, las integrantes de Mukayli decidieron apostar por otro camino: desarrollar servicios de construcción dentro de su propia comunidad, contribuyendo al crecimiento local sin tener que alejarse de sus hijos y sus familias.

“Queremos trabajar sin dejar de ser madres”, resume, Violeta, reflejando una realidad que atraviesa a muchas mujeres en las comunidades del interior profundo.

Más allá de las obras que puedan realizar, el impacto de Mukayli es también simbólico. Las integrantes de la cooperativa han tenido que enfrentar no solo las barreras externas —la idea de que la construcción es “trabajo de hombres”— sino también los cuestionamientos internos y familiares que aparecen cuando una mujer decide romper con los roles tradicionales.

El proceso de organización colectiva, el acompañamiento entre compañeras y el apoyo de instituciones permitió fortalecer la confianza y resignificar el trabajo como un espacio posible de desarrollo personal y liderazgo femenino.

En ese sentido, la experiencia de Mukaili también pone en valor el cooperativismo como una herramienta concreta de inclusión productiva en territorios alejados de los grandes centros urbanos. En la Puna, donde emprender suele parecer un desafío imposible sin grandes capitales o infraestructura, estas mujeres demuestran que la organización y la voluntad pueden abrir caminos inesperados.

En el marco del Día Internacional de la Mujer, su historia recuerda que el desarrollo de una región no se mide solo en inversiones o proyectos productivos. También se construye con oportunidades, con inclusión y con la posibilidad de que cada vez más mujeres participen activamente en los sectores que impulsan el crecimiento.

En la Puna salteña, Mukayli ya está haciendo su parte: ladrillo a ladrillo, obra a obra, estas mujeres están demostrando que el futuro también puede construirse con manos de mujer.

Mira la entrevista completa en:

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