Ley de Glaciares: Salta fijó una postura firme durante el debate

El proyecto de reforma obtuvo dictamen. “El problema no está en el espíritu de la (actual) ley, sino en su nivel de precisión. Esa ambigüedad impacta en el empleo, en el desarrollo productivo y condiciona las inversiones", expresó el secretario de Minería de la provincia, Gustavo Carrizo, durante su intervención.
Salta07/04/2026Salta MiningSalta Mining
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GUSTAVO CARRIZO 

En la antesala de una sesión que se anticipa determinante, la Cámara de Diputados de la Nación cerró este martes la última jornada de debate sobre la reforma de la Ley de Glaciares, con la emisión del dictamen que habilita su tratamiento en el recinto. La discusión, atravesada por tensiones históricas entre producción y ambiente, sumó en esta instancia la voz de las provincias mineras, entre ellas Salta, que dejó en claro su posicionamiento a través del secretario de Minería, Gustavo Carrizo.

El funcionario expuso con un mensaje directo y apuntó a que la defensa de los recursos naturales y el desarrollo económico no son conceptos opuestos, pero requieren reglas claras. “Quien más que los salteños sabemos defender nuestros recursos. Y lo que consideramos necesario para generar nuestras riquezas”, planteó ante los legisladores, en una intervención que buscó llevar al Congreso la realidad productiva del norte argentino.

Carrizo puso cifras concretas sobre la mesa para dimensionar el peso de la actividad minera en la provincia. Actualmente, Salta cuenta con seis proyectos en producción, tanto de litio como metalíferos, a los que se suman 30 iniciativas metalíferas en distintas etapas, otros 30 proyectos de litio y ocho desarrollos borateros. Este entramado productivo, según remarcó, posiciona a la minería como uno de los pilares centrales de la economía provincial.

Si nos preguntan si la minería genera impacto económico en la provincia, por supuesto que sí”, afirmó. Pero el planteo no se detuvo en lo económico. El secretario también hizo hincapié en la dimensión social del desarrollo minero, al sostener que la actividad acompaña el crecimiento de las comunidades y se integra a la dinámica regional.

Uno de los ejes centrales de su exposición fue la defensa del modelo de control ambiental vigente en Salta. En ese sentido, subrayó que la minería es una de las pocas actividades productivas que requiere una renovación bianual de sus informes de impacto ambiental, con la participación de múltiples organismos estatales. “No existe otro desarrollo productivo con este nivel de control y seguimiento”, aseguró.

El esquema incluye la intervención de áreas como Ambiente y Desarrollo Sustentable, Recursos Hídricos y Asuntos Indígenas, además de instancias de participación social como monitoreos ambientales participativos, mesas de diálogo y consultas libres. Para la provincia, este entramado demuestra que es posible avanzar en la explotación de recursos naturales bajo estándares exigentes de cuidado ambiental.

Sin embargo, el punto más crítico de su intervención estuvo dirigido a la actual redacción de la Ley de Glaciares, particularmente en lo referido a la definición del ambiente periglaciar. Carrizo advirtió que la falta de precisión técnica en este concepto genera incertidumbre, tanto para la planificación de proyectos como para la llegada de inversiones.

El problema no está en el espíritu de la ley, sino en su nivel de precisión al momento de aplicarse”, sostuvo. Y agregó que esa ambigüedad normativa impacta directamente en el empleo y en el desarrollo productivo, al condicionar decisiones de inversión en un sector estratégico.

En esa línea, también destacó el efecto multiplicador de la minería en la economía regional. Actualmente, unas 30 empresas operan en la provincia y alrededor de 846 proveedores forman parte de la cadena de valor, lo que refleja el alcance de la actividad más allá de los proyectos en sí.

El mensaje de Salta, en definitiva, buscó instalar una idea central en el debate: la necesidad de construir un marco normativo que garantice la protección de los glaciares, pero que al mismo tiempo no genere obstáculos innecesarios para el desarrollo de actividades productivas clave.

Argentina necesita cuidar sus recursos naturales, pero también necesita generar desarrollo. Y esos dos conceptos no son antagónicos”, remarcó Carrizo, sintetizando la postura provincial.

El dictamen obtenido este miércoles representa un paso clave en el proceso legislativo, pero no despeja las tensiones de fondo. La sesión prevista para mañana en Diputados se perfila como un escenario de definiciones, donde confluirán visiones contrapuestas sobre el modelo de desarrollo que debe adoptar el país en un contexto de creciente demanda global de minerales estratégicos.

En ese marco, la participación de las provincias mineras aparece como un factor determinante. Salta, con una agenda productiva en expansión y un fuerte anclaje en la minería, dejó sentada su posición: avanzar en una ley que mejore la precisión técnica, refuerce los controles ambientales y brinde previsibilidad a las inversiones.

El debate, lejos de cerrarse, ingresa ahora en su etapa más decisiva. Y lo que se defina en el recinto no solo impactará en el futuro de la Ley de Glaciares, sino también en el rumbo del desarrollo productivo, especialmente del NOA.

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