Bolivia reclamó ante la ONU valor agregado para sus minerales estratégicos

El presidente Rodrigo Paz puso la discusión sobre la mesa y abrió un debate que alcanza de lleno a Salta y el NOA.
Mundo24/09/2026Salta MiningSalta Mining
BOLIVIA

“No queremos simplemente sacar minerales de la tierra para que otros países agreguen el valor”, sostuvo el presidente boliviano, Rodrigo Paz, durante su primera intervención ante la ONU.

La transición energética necesita cobre, litio, níquel, estaño y otros recursos para fabricar baterías, redes eléctricas, vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento. Naciones Unidas reconoce que la demanda de estos minerales podría casi triplicarse hacia 2030. 

Frente a esa realidad, Rodrigo Paz llegó a Nueva York con un mensaje explícito de apertura a la inversión, pero intentó marcar una diferencia con el modelo tradicional. Quiere capital, conocimiento y tecnología. 

En ese sentido, el Gobierno boliviano viene preparando una nueva Ley de Inversiones y ha colocado la llegada de capital tecnológico entre las prioridades de esta nueva etapa.  Eso cambia el eje de la discusión.

Bolivia tiene una enorme expectativa puesta en el litio y en la posibilidad de integrarse a las nuevas cadenas de suministro. Pero tener un recurso estratégico no garantiza automáticamente desarrollo.

El mercado internacional no compra solamente salares, compra también carbonato, hidróxido, cátodos, baterías, tecnología, servicios, ingeniería y conocimiento.  La diferencia entre ser proveedor de una materia prima y convertirse en parte de una cadena industrial está precisamente ahí.

Por eso el discurso de Paz tiene una segunda lectura. La competencia entre los países mineros ya no será solamente por atraer inversiones, será también por definir qué tipo de inversión quieren atraer.

Un proyecto puede dejar regalías y empleos directos, mientras otro puede, además, generar proveedores, formar técnicos, desarrollar ingeniería local, incorporar universidades, instalar capacidades industriales y abrir nuevas empresas alrededor de la operación.

Una advertencia que también mira hacia el NOA

En la región andina existe una geografía minera que atraviesa fronteras. Argentina, Bolivia, Chile y Perú forman parte de uno de los espacios donde se concentra una porción relevante de los recursos que necesita la economía tecnológica mundial.

Para Salta y el NOA, el mensaje debería ser observado con atención. La Puna está creciendo alrededor del litio y avanza hacia una etapa en la que el cobre puede convertirse en otro gran protagonista. Pero ese crecimiento plantea exactamente la misma pregunta que ahora formula Bolivia. ¿Vamos a limitarnos a producir minerales o vamos a construir una economía minera alrededor de ellos?

Una economía minera necesita proveedores locales fuertes, rutas, ferrocarriles, energía, conectividad, financiamiento, formación profesional y empresas capaces de competir en contratos de mayor escala. Necesita que las comunidades formen parte de la cadena económica y que los jóvenes encuentren oportunidades vinculadas con las nuevas industrias.

También necesita reglas claras y capacidad estatal para controlar que los compromisos ambientales y sociales se cumplan. 

El mundo viene por los minerales

Hay otro dato que vuelve más importante el planteo boliviano. Los países consumidores están intentando asegurar cadenas de suministro para una transformación energética y tecnológica que requiere enormes cantidades de minerales críticos. La ONU señala justamente que estos recursos representan para los países productores una oportunidad para generar empleo, diversificar sus economías y aumentar sus ingresos.

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