Energía para la Puna: el GLP busca ganar espacio en la nueva minería argentina

Amarilla Gas trabaja en el desarrollo de soluciones para operaciones mineras de alta demanda, apuntando a ofrecer logística, soporte y alternativas que garanticen eficiencia, seguridad y continuidad en los proyectos.
Salta07/08/2026Salta MiningSalta Mining
Martín Pingitore participó de Salta Mining Summit representando a Amarilla Gas.
Martín Pingitore participó de Salta Mining Summit representando a Amarilla Gas.

Cada proyecto de exploración, construcción o producción, necesitan abastecerse de la energía necesaria para sostener las operaciones. En ese escenario, el gas licuado de petróleo (GLP) busca consolidarse como una alternativa para abastecer diferentes necesidades energéticas de la actividad.

Martín Pingitore, gerente Técnico y de Desarrollo de Mercado de Amarilla Gas S.A., planteó durante su participación en el Salta Mining Summit la necesidad de avanzar hacia soluciones energéticas integrales que acompañen las exigencias de una industria que opera, en muchos casos, en zonas alejadas de los grandes centros urbanos y con importantes dificultades logísticas.

Amarilla Gas es una empresa nacional nacida en el Chaco que cuenta con más de seis décadas de trayectoria en el mercado. Actualmente posee más de 700 empleados y una flota de alrededor de 400 camiones destinados al suministro energético en distintos segmentos, entre ellos el ámbito doméstico, industrial, agropecuario y minero.

Pingitore explicó que la compañía decidió poner el foco en el desarrollo de soluciones para grandes consumidores y, particularmente, para una minería que necesita garantizar la continuidad de sus operaciones.

“Continuidad operativa” es precisamente uno de los conceptos que atraviesa el desafío energético de los proyectos mineros. Desde las primeras tareas exploratorias hasta los campamentos, las etapas de construcción y finalmente la producción, las compañías requieren energía para generación eléctrica, calefacción, procesos térmicos y diferentes servicios esenciales.

En ese contexto, el GLP puede convertirse en una herramienta para cubrir parte de esas demandas.

Un combustible con potencial en la minería

Pingitore señaló que el desarrollo del GLP a granel en Argentina comenzó a tomar impulso durante la década de 1990 y que, a diferencia de otros países de la región como Chile o Brasil, todavía existe un amplio margen para desarrollar nuevas aplicaciones.

Según explicó, durante años el gas licuado quedó asociado principalmente al consumo residencial y doméstico. Sin embargo, sostuvo que sus características permiten pensar en aplicaciones de mayor escala, especialmente en sectores que necesitan soluciones energéticas flexibles.

Para la minería, una de las principales ventajas está vinculada con la posibilidad de utilizar GLP en lugares donde el acceso a redes convencionales de gas natural resulta complejo. La alternativa puede adquirir especial relevancia en zonas de la Puna, donde las distancias, las condiciones geográficas y la infraestructura disponible obligan a las empresas a diseñar sistemas de abastecimiento específicos.

El concepto de “gasoducto virtual” aparece así como una de las posibilidades para transportar energía allí donde todavía no existe una red física. A través de una logística planificada, el combustible puede llegar a los centros de operación y abastecer distintos equipos e instalaciones. Pero la propuesta de Amarilla Gas parece querer ir más allá del suministro.

Del combustible al servicio integral

Uno de los principales planteos de Pingitore fue que una empresa proveedora no puede limitarse a entregar el producto. En proyectos de alta exigencia, la solución energética requiere planificación, infraestructura, asistencia técnica, seguimiento operativo y servicio posventa.

En ese sentido, Amarilla Gas plantea trabajar junto a cada cliente para diseñar soluciones de acuerdo con sus necesidades concretas.

La estrategia incluye desde el abastecimiento y la logística hasta el desarrollo de instalaciones y el acompañamiento técnico. El objetivo es que el combustible forme parte de un sistema energético integral y no sea simplemente un producto que llega a destino.

Esta mirada adquiere particular importancia en la minería, donde una interrupción del suministro energético puede generar consecuencias sobre toda la cadena operativa.

Pingitore también destacó las características ambientales del GLP frente a determinados combustibles líquidos. En un sector que enfrenta grandes exigencias en materia de emisiones, huella de carbono y cuidado ambiental, las alternativas energéticas de menor impacto adquieren un peso creciente.

Generación eléctrica y energía térmica

Martín Pingitelo
Martín Pingitore

Otro de los campos en los que Amarilla Gas viene trabajando es el desarrollo de motores y soluciones de generación a gas.

Pingitore advirtió que en Argentina todavía existe una fuerte dependencia de combustibles líquidos como el diésel y las naftas para diferentes sistemas de motorización y generación. Sin embargo, consideró que el escenario internacional muestra una tendencia hacia un mayor uso de combustibles gaseosos.

Para los proyectos mineros, esta posibilidad puede resultar estratégica. Una operación necesita electricidad para mantener en funcionamiento sus instalaciones, equipos y sistemas, pero también requiere energía térmica para distintos procesos y servicios.

El GLP puede participar en ambas demandas, desde un campamento en una etapa exploratoria hasta instalaciones de mayor escala durante la construcción o producción de un proyecto.

La compañía también analiza esquemas de energías combinadas, una alternativa que permite utilizar diferentes fuentes para cubrir grandes demandas. Para Pingitore, esta modalidad puede ser especialmente útil en operaciones donde los requerimientos energéticos son elevados y variables.

Un nuevo desafío para los proveedores mineros

La expansión de la minería en Salta y en otras provincias del NOA abre oportunidades para empresas nacionales que puedan aportar soluciones adaptadas a las características de la región.

En ese escenario, el desafío para los proveedores no pasa solamente por vender productos, sino por desarrollar capacidades, infraestructura y servicios que permitan acompañar a los grandes proyectos durante todo su ciclo de vida.

Desde Amarilla Gas sostienen que el crecimiento de la actividad minera obliga a pensar con anticipación las necesidades energéticas. La expansión del gas natural en Argentina también modificará el escenario durante los próximos años, pero la compañía considera que el GLP continuará teniendo un espacio relevante allí donde se necesitan soluciones flexibles, móviles y de rápida implementación.

La apuesta, en definitiva, es que la energía deje de ser considerada solamente un insumo y pase a formar parte de la planificación estratégica de cada proyecto.

En una minería que avanza sobre territorios cada vez más exigentes y que necesita sostener operaciones continuas, contar con energía disponible, segura y eficiente puede marcar la diferencia. Para Amarilla Gas, el futuro del sector se construye con soluciones energéticas capaces de llegar donde están los proyectos y acompañarlos desde el primer día hasta la producción.

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