El debate que viene: ¿Salta debe avanzar en un fondo soberano minero similar al de Noruega?

Con exportaciones en niveles récord y décadas de crecimiento por delante, la provincia enfrenta una pregunta clave: cómo transformar las regalías mineras en desarrollo sostenido.
Salta16/04/2026Martín RodríguezMartín Rodríguez
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¿Salta debe avanzar en un fondo soberano minero similar al de Noruega?

En el Salta Mining Summit de noviembre de 2025, Bernardo Saravia Frías puso sobre la mesa una discusión que trasciende la coyuntura y apunta directamente al futuro de la provincia: qué hacer con las regalías que genera —y generará cada vez más— la minería. Su planteo fue claro: dejar de pensar únicamente en el corto plazo y empezar a diseñar un esquema que permita transformar esas regalías en desarrollo sostenido, con eje en educación e infraestructura.

En ese marco, propuso abrir el debate sobre la creación de un fondo soberano provincial, inspirado en experiencias internacionales, que funcione como una herramienta para ordenar prioridades, darle previsibilidad al uso de los recursos y proyectar el impacto de la minería en términos intergeneracionales.

"El Fondo Soberano más importante del mundo es el Fondo Noruego. Cuando ellos descubrieron petróleo en el Mar del Norte, se dieron cuenta que eso no podía quedar en manos del aquí y ahora, que había que pensar en lo que venía más adelante. Entonces ¿Por qué no pensar en un Fondo Soberano Provincial para la minería? Que las regalías tengan ese destino y a su vez estén atadas a un objeto específico, educación e infraestructura, es decir, lo que en economía se llama bienes públicos de calidad. Está faltando esto. Falta atar lo que produzcan las regalías, pensarlo al futuro, no solamente para el aquí y ahora, para nuestros nietos, para nuestros hijos, para nuestros biznietos, ya sería augurar demasiado", planteó Bernardo Saravia Frías, dejando planteado una idea y una discusión que resuena en el debate minero de la provincia:. 

En esa línea, el reconocido abogado propuso abrir la discusión local y pensar ese plano intergeneracional. "¿Por qué no pensar en este Fondo Soberano que sea independiente, como el Fondo Noruego, que directamente se relacione con la educación y la infraestructura? Hay mucho esfuerzo y falta tanto. Piensen ustedes, cuando empiece la gran producción de minería, cómo va a llegar al puerto. Ya hay un RIGI vinculado con el aspecto ferroviario de cómo se va a unir el mundo de la minería con el puerto, pero falta más, falta mucho más. Y esto es lo que creo que tenemos que empezar a pensar desde aquí, desde ahora, y una forma de proyectarnos al futuro", afirmó.

Hay un dato que es clave en la provincia, un dato económico que que no se anunció con estridencias, pero que cambia todo. Hoy, la provincia está atravesando uno de esos puntos de inflexión que pueden cambiar todo. Los números que hablan por sí solos son las exportaciones mineras que ya representan el 58,2% del total provincial, un crecimiento interanual del 101,8% y una producción que no solo se consolida, sino que empieza a acelerarse.

El proyecto que explica ese dato es la producción de Mina Lindero de Mansflield, una subsidiario de Fortuna Mining. Más de 21.500 onzas de oro producidas en el primer trimestre de 2026, con un crecimiento del 12% interanual, marcan el pulso de una actividad que dejó de ser promesa para convertirse en columna vertebral. Pero sería un error pensar que esto es el techo. Todo indica que es apenas el comienzo.

Sin embargo, el litio, con proyectos como Centenario Ratones, Sal de Oro y Mariana entrando en escena, anticipa una década de expansión sostenida. Esas empresas están finalizando su etapa de ramp up (fase crítica en minería donde las mineras empiezan su escalamiento productivo donde una operación pasa desde la puesta en marcha inicial hasta alcanzar su capacidad máxima de diseño), lo que todo presupone que las exportaciones de litio crecerán significativamente durante el año.

 La pregunta ya no es si la minería va a generar riqueza. La pregunta es qué va a hacer Salta con esa riqueza.

Ahí es donde las palabras de Bernardo Saravia Frías, pronunciadas meses atrás en el Salta Mining Summit, vuelven con fuerza. Su planteo es incómodo en el mejor sentido: ¿por qué no pensar en un fondo soberano provincial? ¿Por qué no atar las regalías a un destino estratégico como educación e infraestructura? ¿Por qué no pensar en términos intergeneracionales?

No es una idea nueva en el mundo, pero sí lo es en la discusión local. El caso paradigmático es Noruega. El Fondo Soberano fue creado en los años 90 tras el auge petrolero en el Mar del Norte para evitar la inflación y la dependencia excesiva de los hidrocarburos.

Cuando los ingresos crecen rápido, también crece la tentación de destinarlos al corto plazo. A tapar agujeros, a financiar urgencias, a sostener estructuras que no necesariamente generan desarrollo. Es el clásico dilema de las economías basadas en recursos naturales: abundancia hoy, incertidumbre mañana. Por eso crear un fondo, invertirlo globalmente y utilizar sus rendimientos para sostener el desarrollo a largo plazo. Hoy, los activos de ese fondo supera los dos billones de euros y financia desde el sistema educativo hasta la estabilidad macroeconómica del país.

Un fondo soberano provincial, incluso en una versión inicial y acotada, podría ser un primer paso para salir de esa lógica. No se trata solo de ahorrar. Se trata de ordenar prioridades. De definir que una parte de la renta minera no se toca, no se discute cada año, no se diluye. Se invierte. Y se invierte con un objetivo claro: transformar la estructura productiva de la provincia.

El verdadero desafío no es la minería. Es lo que viene después de la minería.

Porque si algo demuestra la experiencia internacional es que los recursos naturales no garantizan desarrollo. Lo que lo garantiza —o lo impide— es la forma en que se gestionan. Países que aprovecharon esa renta para diversificar su economía hoy tienen bases sólidas. Los que no lo hicieron siguen dependiendo de los ciclos de precios internacionales.

Salta está a tiempo. Está en ese punto exacto en el que todavía puede decidir qué tipo de provincia quiere ser dentro de 20 o 30 años. 

El crecimiento vertiginoso de las exportaciones mineras no es una anécdota estadística. Es una oportunidad histórica. Pero también es una responsabilidad. Pensar en un fondo soberano no es una solución mágica. Es, en todo caso, una señal. Un punto de partida. Una forma de decir que esta vez el “boom” no se va a consumir en el presente.

Que el oro y el litio que hoy sale de la Puna no solo financie el presente, sino que construya el futuro.

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