Una ingeniera jujeña convierte los residuos de litio en una solución estratégica para los caminos mineros

En el canal de YouTube, Josefina Singh presentó el estabilizante de caminos que desarrolló , una innovación pensada para mejorar las rutas mineras, donde más del 80% siguen siendo de tierra.
Salta24/02/2026Martín RodríguezMartín Rodríguez
Josefina Singh
Josefina Singh, la ingeniera química, participó del Stream de Salta Mining.

En un momento en que la minería del litio redefine la matriz productiva del NOA y multiplica los desafíos logísticos en la Puna, la innovación tecnológica vuelve a ubicarse en el centro del debate. En una entrevista en vivo publicada en el canal de YouTube de Salta Mining, Martín Rodríguez, dialogó en profundidad con la ingeniera química Josefina Singh, quien lidera el desarrollo de un estabilizante de caminos elaborado a partir de residuos generados en la producción de carbonato de litio en Argentina.

La entrevista no solo recorre su historia personal y vocación científica, de la profesional oriunda de Libertador General San Martín, sino que pone el foco en una problemática estructural del ecosistema minero: la gestión de pasivos ambientales y la fragilidad de la infraestructura vial en regiones donde más del 80% de los caminos son de tierra. Desde la génesis del proyecto en el ámbito académico hasta los ensayos en planta piloto, Singh explica cómo la ciencia aplicada puede transformar un residuo sin destino en una solución estratégica para la industria, las comunidades y los gobiernos provinciales.

Con datos técnicos, análisis comparativos frente a insumos importados y una mirada integral sobre el impacto ambiental y económico, la conversación aporta una visión concreta sobre cómo agregar valor a la cadena del litio, reducir costos logísticos y, al mismo tiempo, mitigar uno de los principales pasivos del desarrollo minero en el norte argentino.

Ver entrevista completa en nuestro canal de YouTube

La entrevista comienza con un recorrido personal. Josefina, oriunda de Jujuy, relata su formación desde la escuela técnica en química y su temprana inclinación por la innovación. Aunque inició su camino universitario en ingeniería informática, pronto decidió migrar hacia la ingeniería química, impulsada por su pasión por la experimentación y su necesidad de comprender a fondo los procesos industriales. Esa curiosidad científica, asegura, fue el motor que marcó toda su trayectoria.

El origen: transformar un pasivo en oportunidad

El germen del proyecto se remonta a sus primeros años de investigación junto al Dr. Daniel Gali, profesor de termodinámica y mentor académico. En una planta piloto comenzaron a estudiar los residuos derivados de la producción de carbonato de litio con una premisa clara: explorar sus propiedades químicas y buscar posibles aplicaciones.

En un inicio, la idea fue desarrollar un fertilizante para el sector agropecuario. Sin embargo, con el paso del tiempo y tras casi dos décadas de investigación, el enfoque giró hacia una necesidad estructural de la minería: la logística y el estado de los caminos.

La inexistencia de productos nacionales específicos para estabilización vial y la dependencia de insumos importados evidenciaron una oportunidad concreta. Además, los residuos acumulados en los salares, muchas veces sin una gestión definitiva, planteaban un desafío ambiental que podía convertirse en valor agregado.

La investigación avanzó hacia el estudio detallado del residuo sólido generado en distintas etapas de los salares durante la elaboración de carbonato de litio. Tras analizar cuatro salares, Josefina centró el trabajo en uno específico, donde los residuos ricos en iones eran apilados sin destino final.

A través de reacciones químicas controladas, lograron obtener un compuesto con composición y propiedades similares a la bischofita, el principal insumo importado utilizado para estabilización vial en caminos mineros.

El producto desarrollado —formulado sobre cloruro de magnesio y calcio— permite atrapar el polvo y estabilizar suelos sin asfalto, una necesidad crítica en provincias donde la mayoría de las rutas son de tierra y donde la actividad minera intensifica el tránsito pesado.

El desarrollo no solo compite técnicamente con la bischofita importada, sino que propone un triple beneficio.

En primer lugar, reduce hasta un 90% el volumen de residuos sólidos mineros, abordando un pasivo ambiental concreto. En segundo lugar, disminuye en un 96% el consumo de agua respecto de los métodos tradicionales de riego, que requieren aplicaciones constantes —incluso varias veces al día en épocas de calor— para controlar el polvo. En tercer lugar, presenta un potencial ahorro económico significativo frente al insumo importado, cuyos costos logísticos impactan fuertemente en la estructura operativa de los proyectos.

La posibilidad de escalar su aplicación a rutas provinciales y nacionales en Jujuy, Salta y Catamarca adquiere especial relevancia en un contexto donde, según datos de 2022, más del 87% de las rutas en estas provincias mineras permanecen sin pavimentar.

A pesar del potencial demostrado en laboratorio y en planta piloto —ambos desarrollos realizados en el ámbito académico— el producto aún se encuentra en etapa experimental. No existen todavía producciones a gran escala ni contratos comerciales con compañías mineras. El próximo paso es crítico: conseguir financiamiento para escalar la producción, desarrollar la ingeniería de detalle y validar el proceso a nivel industrial.

El contexto refuerza la urgencia. Muchas rutas son construidas por las propias empresas para uso operativo, pero no existe un esquema claro de asfaltado o mantenimiento estructural asumido por el Estado. La proliferación de caminos de tierra no solo genera sobrecostos logísticos, sino también impactos ambientales y sociales que requieren soluciones sostenibles.

Comunidades, seguridad vial y futuro

Más allá de la eficiencia técnica y económica, la innovación también apunta a un impacto social directo. El control del polvo en caminos de alto tránsito reduce riesgos sanitarios en comunidades cercanas y mejora la seguridad vial, ya que este estabilizante que prolonga la vida útil del tratamiento —pasando de aplicaciones diarias a intervenciones cada 10 o 20 días— no solo optimiza recursos, sino que disminuye riesgos.

En un escenario donde el 80% de las reservas mundiales de litio se concentran en el “triángulo del litio” y Argentina representa aproximadamente el 14% de ese total, la valorización de residuos adquiere una dimensión estratégica.

Aunque el desarrollo aún es precomercial, ya existen señales de interés empresarial para abordar la gestión de estos residuos. El horizonte inmediato contempla un año de validaciones técnicas, búsqueda de inversión y potenciales acuerdos que podrían convertir esta innovación jujeña en una pieza clave del ecosistema minero regional.

La entrevista completa, disponible en el canal de YouTube de Salta Mining, ofrece una mirada integral sobre cómo la ciencia aplicada puede transformar un pasivo ambiental en una solución logística, económica y social para el desarrollo del litio en el norte argentino.

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