"El salto de escala con los nuevos proyectos obligará a los proveedores a asociarse"

Si bien la Puna ya demanda bienes y servicios de empresas de distintos puntos del país, el salto que se espera con los nuevos proyectos puede modificar completamente las reglas del juego. Por eso, hay que anticiparse.
Salta22/09/2026 Por Joaquín Díaz Cabral
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JOAQUIN DIAZ CABRAL

La escala de los nuevos proyectos mineros puede quedar grande para empresas que trabajan solas, no necesariamente por falta de capacidad técnica, sino porque los contratos que vienen exigirán volumen, financiamiento, logística, tecnología y capacidad de respuesta.

Las cámaras empresariales sostienen que existe una oportunidad extraordinaria, pero también advierten que habrá que cambiar la lógica con la que buena parte de los proveedores viene trabajando. La competencia ya no se juega solamente dentro de una provincia. Los empresarios deberán buscar mecanismos para complementarse.

Para Salta, donde la minería viene creciendo con fuerza, el planteo tiene una importancia particular. La Puna ya demanda bienes y servicios de empresas de distintos puntos del país, pero el salto de escala que se espera con nuevos proyectos puede modificar completamente las reglas del juego.

Asociarse puede ayudar a sumar capacidades que individualmente una empresa no tiene. Una firma puede aportar maquinaria, otra personal especializado, otra logística y otra capacidad financiera. Juntas pueden estar en condiciones de presentarse ante una compañía minera con una oferta que ninguna podría sostener por separado.

Los números ayudan a entender por qué esta discusión es central. Según estimaciones dadas a conocer por  CAPMIN, durante la construcción de una mina entre el 80% y el 85% del CAPEX corresponde a bienes, obras y servicios provistos por terceros. Es decir, una parte enorme de la inversión minera termina moviendo una cadena de empresas que está por fuera de la compañía operadora.

En este sentido, vale la pena aclarar que las oportunidades no terminan cuando la mina comienza a producir.

Durante la etapa productiva, los proveedores representarían entre el 45% y el 60% de los gastos operativos. El negocio, por lo tanto, no está solamente en construir una mina. Está también en sostenerla durante décadas.

Ese escenario exige empresas más preparadas y, sobre todo, capaces de responder a una demanda creciente. El proveedor que quiera participar de los grandes contratos tendrá que demostrar capacidad operativa, estándares, seguridad, continuidad y espalda financiera.

Pero también hay otra cuestión de fondo y es que si las empresas argentinas no logran organizarse, otros ocuparán ese espacio. La inversión minera no espera a que el proveedor local resuelva sus problemas internos. Necesita respuestas, tiempos y escala.

Esta es una realidad y es una de las condiciones para que el crecimiento de la minería pueda traducirse en desarrollo de proveedores argentinos.

En la provincia se habla desde hace años de fortalecer la cadena local. El próximo paso puede ser entender que para competir por contratos cada vez más grandes, hay que tener la capacidad de convertirse en una empresa con escala suficiente para competir de igual a igual.

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